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Santísima Trinidad

Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrada Familia

Jesús, José y María os doy el corazón y el alma mía.

Sagrado Corazón De Jesús

Sagrado Corazón De Jesús, en vos confío.

Inmaculado Corazón De María

Inmaculado Corazón de María, sed la salvación del alma mía.

Espíritu Santo

Espíritu Santo, ilumíname y santifícame.

martes, 24 de diciembre de 2019

Ya Viene El Niño - Cantos

Ya Viene El Niño
Ya viene el niño jugando entre flores
y los pajaritos le cantan amores
ya se despertaron los pobres pastores
y le van llevando pajitas y flores

La cama está fría, la cama está dura
la cama está fría, la cama está dura
la Virgen María llora con ternura
la Virgen María llora con ternura

Ya no mas se caen todas las estrellas
a los pies del Niño más blancos que ellas
el gallo en el parque ya se ha despertado
la Virgen se asusta y el Niñito llora

Yo te voy a hacer una casa y lecho
huye de Belén y vente a mi pecho

Niñito bonito manojo de flores
niñito bonito manojo de flores
llora pobrecito por los pecadores
llora pobrecito por los pecadores

sábado, 21 de diciembre de 2019

Campana Sobre Campana - Cantos

Campana Sobre Campana
Campana sobre campana 
y sobre campana una
asómate a la ventana 
verás un niño en la cuna

Belén, campanas de Belén
que los ángeles tocan
qué nueva nos traéis

Belén, campanas de Belén
que los ángeles tocan
qué nueva nos traéis

Recogido tu rebaño
a dónde vas pastorcito
voy a llevar al portal
requesón, manteca y vino

Belén, campanas de Belén
que los ángeles tocan
qué nueva nos traéis

Belén, campanas de Belén
que los ángeles tocan
qué nueva nos traéis

Campana sobre campana
y sobre campana dos
asómate a la ventana
porque ha nacido el Señor

Belén, campanas de Belén
que los ángeles tocan
qué nueva nos traéis

Belén, campanas de Belén
que los ángeles tocan
qué nueva nos traéis

viernes, 20 de diciembre de 2019

Ay Que Lindo - Cantos

Ay Que Lindo
Ay, qué lindo, ay, qué bello
ay, qué hermoso, ay, ay, ay
el amor a sus ovejas
del cielo lo hizo bajar

Bienvenido a nuestro valle
pastorcillo celestial
el ganado ya perdido
bien pudiéramos hallar
pero sólo con tu vista
ya se vuelve a restaurar

Pastorcillo de los cielos
yo te vengo a regalar
estas dos palomas blancas
que es regalo singular
allá niño en los cantares
el misterio le has de hallar

Pastorcillo niño amante
bendecir te dignarás
a estos pobres pastorcillos
que te han venido a adorar
mas bendice dulce niño
que el alba se acerca ya

Pastorcillo niño hermoso
que puedes galardonar
de los simples pastorcillo
la mayor sinceridad
el ganado ya nos llama
adiós Niño, queda en paz

jueves, 19 de diciembre de 2019

Hacia Belen Va Una Burra - Cantos

Hacia Belen Va Una Burra
Hacia Belén va una burra rin, rin
yo me remendaba
yo me remendé
yo me eché un remiendo
yo me lo quité
cargada de chocolate

Lleva su chocolatera rin, rin
yo me remendaba
yo me remendé
yo me eché un remiendo
yo me lo quité
su molinillo y su anafe

María, María
ven acá corriendo
que el chocolatillo
se lo están comiendo

En el portal de Belén rin, rin
yo me remendaba
yo me remendé
yo me eché un remiendo
yo me lo quité
gitanillos han entrado

Y al niño que está en la cuna rin, rin
yo me remendaba
yo me remendé
yo me eché un remiendo
yo me lo quité
los pañales le han robado

María, María
ven acá volando
que los pañalitos
los están llevando

En el portal de Belén rin, rin
yo me remendaba
yo me remendé
yo me eché un remiendo
yo me lo quité
los ratones han entrado

Y al pobre de San José rin, rin 
yo me remendaba
yo me remendé
yo me eché un remiendo
yo me lo quité
le han roído los calzones

María, María
ven acá corriendo
que los calzoncillos
los están royendo



miércoles, 18 de diciembre de 2019

El Tamborilero - Cantos

 
El camino que lleva a Belén
bajas hasta el valle que la nieve cubrió
los pastorcillos quieren ver a su rey
le traen regalos en su humilde zurrón
ropopopom, ropopopom
ha nacido en un portal de Belén el Niño Dios

Yo quisiera poner a tus pies
algún presente que te agrade, Señor
mas tú ya sabes que soy pobre también
y no poseo más que un viejo  tambor
ropopopom, ropopopom
en tu honor frente al portal tocaré con mi tambor

El camino que lleva a Belén
lo voy marcando con mi viejo tambor
nada mejor hay que te pueda ofrecer
su ronco acento es un canto de amor
ropopopom, ropopopom
cuando Dios me vio tocando ante Él, se sonrió

martes, 17 de diciembre de 2019

Anton Tiruliruliru - Cantos

Anton Tiruliruliru

Antón tiruliruliru
Antón tirulirulá
Antón tiruliruliru
Antón tirulirulá

Jesús al pesebre
vamos a adorar
Jesús al pesebre
vamos a adorar

Duérmete, niño chiquito
que la noche viene ya
cierra pronto tus ojitos
que el viento te arrullará

Antón tiruliruliru
Antón tirulirulá
Antón tiruliruliru
Antón tirulirulá

Jesús al pesebre
vamos a adorar
Jesús al pesebre
vamos a adorar

Duérmete, niño chiquito
que tu Madre velará
cierra pronto tus ojitos
porque la entristecerás

Antón tiruliruliru
Antón tirulirulá
Antón tiruliruliru
Antón tirulirulá

Jesús al pesebre
vamos a adorar
Jesús al pesebre
vamos a adorar

lunes, 16 de diciembre de 2019

Corramos A Belen - Cantos

Corramos A Belen - Cantos
Corramos A Belén que las doce ya son
en un pobre portal nació el Niño Dios
corramos a Belén a ver al Niño Dios
llevemos regalitos a María y a José

Din, don, dan, din, don, dan
las campanas dan
dan las doce de la noche en la torre parroquial

Din, don, dan, din, don, dan
las campanas dan
dan las doce de la noche en la torre parroquial
 
Din, don, dan, din, don, dan
las campanas dan
ha nacido un chiquitito
en los valles de Judá

jueves, 12 de diciembre de 2019

Novena A La Virgen De Guadalupe

Virgen De Guadalupe

Acto De Contrición (Para Todos Los Días)


Señor mío Jesucristo,
Dios y Hombre verdadero,
Creador y Redentor mío,
por ser vos quien sois,
y porque os amo sobre todas las cosas,
me pesa de todo corazón haberos ofendido.

Propongo enmendarme y confesarme a su tiempo
y ofrezco cuanto hiciere en satisfacción de mis pecados,
y confío en vuestra bondad y misericordia infinita,
que me perdonéis y me des gracia para nunca más pecar.

Así lo espero por intercesión de mi Madre,
nuestra Señora la Virgen de Guadalupe.

Amén.

Después del acto de contrición, se hace la petición que se desea y se reza cuatro Salves (una por cada aparición). La novena continúa con la oración diaria que puedes encontrar a continuación. Después de la oración del día, siempre se termina con un Padrenuestro, un Avemaría y un Gloria. 

Día Primero

¡Oh Santísima Señora de Guadalupe!

Esa corona con que ciñes tus sagradas sienes publica que eres Reina del Universo. Lo eres, Señora, pues como Hija, como Madre y como Esposa del Altísimo tienes absoluto poder y justísimo derecho sobre todas las criaturas.

Siendo esto así, yo también soy tuyo; también pertenezco a Ti por mil títulos; pero no me contento con ser tuyo por tan alta jurisdicción que tienes sobre todos; quiero ser tuyo por otro título más, esto es, por elección de mi voluntad.

Ved que, aquí postrado delante del trono de tu Majestad, te elijo por mi Reina y mi Señora, y con este motivo quiero doblar el señorío y dominio que tienes sobre mí; quiero depender de Ti y quiero que los designios que tiene de mí la Providencia divina, pasen por tus manos.

Dispón de mí como te agrade; los sucesos y lances de mi vida quiero que todos corran por tu cuenta. Confío de tu benignidad, que todos se enderezarán al bien de mi alma y honra y gloria de aquel Señor que tanto se complace en todo el mundo.

Amén. 

Día Segundo

¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe!

Que bien se conoce que eres Abogada nuestra en el tribunal de Dios, pues esas hermosísimas manos que jamás dejan de beneficiarnos las juntas ante el pecho en ademán de quien suplica y ruega, dándonos con esto a ver que desde el trono de gloria como Reina de Ángeles y hombres haces también oficio de abogada, rogando y procurando a favor nuestro.

¿Con qué afectos de reconocimiento y gratitud podré pagar tanta fineza?, siendo que no hay en todo mi corazón suficiente caudal para pagarlo.

A Ti recurro para que me enriquezcas con los dones preciosos de una caridad ardiente y fervorosa, de una humildad profunda y de una obediencia pronta al Señor.

Esfuerza tus súplicas, multiplica tus ruegos, y no ceses de pedir al Todopoderoso me haga suyo y me conceda ir a darte las gracias por el feliz éxito de tu intermediación en la gloria.

Amén.

Día Tercero

¡Oh Santísima Virgen María de Guadalupe!

¡Qué puedo creer al verte cercada de los rayos del sol, sino que estás íntimamente unida al Sol de la Divinidad, que no hay en tu casa ninguna cosa que no sea luz, que no sea gracia y que no sea santidad!

¡Qué puedo creer sino que estás anegada en el piélago de las divinas perfecciones y atributos, y que Dios te tiene siempre en su corazón! Sea para bien, Señora, tan alta felicidad.

Yo, entre tanto, arrebatado del gozo que ello me causa, me presento delante del trono de tu soberanía, suplicándote te dignes enviar uno de tus ardientes rayos hacia mi corazón; ilumina con su luz mi entendimiento; enciende con su luz mi voluntad; haz que acabe yo de persuadirme de que vivo engañado todo el tiempo que no empleo en amarte a Ti y en amar a mi Dios; haz que acabe de persuadirme de que me engaño miserablemente cuando amo alguna cosa que no sea mi Dios y cuando no te amo a Tí por Dios.

Amén.

Día Cuarto

¡Oh Santísima María de Guadalupe!

Si un ángel del cielo tiene por honra tan grande suya estar a tus pies y que en prueba de su gozo abre los brazos y extiende las alas para formar con ellas repisa a tu Majestad, ¿qué deberé yo hacer para manifestar mi veneración a tu persona, no ya la cabeza, ni los brazos, sino mi corazón y mi alma para que santificándola con tus divinas plantas se haga trono digno de tu soberanía?

Dígnate, Señora, de admitir este obsequio; no lo desprecies por indigno a tu soberanía, pues el mérito que le falta por mi miseria y pobreza lo recompenso con la buena voluntad y deseo.

Entra a registrar mi corazón y verás que no lo mueven otras alas sino las del deseo de ser tuyo y el temor de ofender a tu Hijo divinísimo. Forma trono de mi corazón, y ya no se envilecerá dándole entrada a la culpa y haciéndose esclavo del demonio. Haz que no vivan en el sino Jesús y María.

Amén.

Día Quinto

¡Oh Santísima Virgen María de Guadalupe!

¿Qué otro vestido le correspondía a quien es un cielo por su hermosura, sino uno todo lleno de estrellas? ¿Con qué podía adornarse una belleza toda celestial, sino con los brillos de unas virtudes tan lucidas y tan resplandecientes como las tuyas?

Bendita mil veces la mano de aquel Dios que supo unir en tu hermosura tan peregrina con pureza tan realzada, y gala tan brillante y rica con humildad tan apacible. Yo quedo, Señora, absorto de hermosura tan amable, y quisiera que mis ojos se fijaran siempre en Ti para que mi corazón no se dejara arrastrar en otro afecto que no sea el amor tuyo.

No podré lograr este deseo si esos resplandecientes astros con que estás adornada no infunden una ardiente y fervorosa caridad, para que ame de todo corazón y con todas mis fuerzas a mi Dios, y después de mi Dios a Tí, como objeto digno de que lo amemos todos.

Amén.

Día Sexto

¡Oh Santísima Virgen María de Guadalupe!

¡Que bien dice a tu soberanía ese tapete que la luna forma a tus sagradas plantas! Hollaste con invicta planta las vanidades del mundo, y quedando superior a todo lo creado jamás padeciste el menguante de la más ligera imperfección: antes de tu primer instante estuviste llena de gracia.

Miserable de mí, Señora, que no sabiéndome mantener en los propósitos que hago, no tengo estabilidad en la virtud y solo soy constante en mis viciosas costumbres.

Duélete de mí, Madre amorosa y tierna; ya que soy como la luna en mi inconstancia, sea como la luna que está a tus pies, esto es, firme siempre en tu devoción y amor, para no padecer los menguantes de la culpa. Haz que esté yo siempre a tus plantas por el amor y la devoción, y ya no temeré los menguantes del pecado sino que procuraré darme de lleno a mis obligaciones,
detestando de corazón todo lo que es ofensa de mi Dios.

Amén.

Día Séptimo

¡Oh Santísima Virgen María de Guadalupe!

Nada, nada veo en este hermosísimo retrato que no me lleve a conocer las altas perfecciones de que dotó el Señor a tu alma inocentísima.

Ese lienzo grosero y despreciable; ese pobre pero feliz ayate en que se ve estampada tu singular belleza, dan claro a conocer la profundísima humildad que le sirvió de cabeza y fundamento a tu asombrosa santidad.

No te desdeñaste de tomar la pobre tilma de Juan Diego, para que en ella estampase tu rostro, que es encanto de los ángeles, maravilla de los hombres y admiración de todo el universo. Pues, ¿cómo no he de esperar yo de tu benignidad, que la miseria y pobreza de mi alma no sean embarazo para que estampes en ella tu imagen graciosísima?

Yo te ofrezco las telas de mi corazón. Tómalo, Señora, en tus manos y no lo dejéis jamás, pues mi deseo es que no se emplee en otra cosa que en amarte y amar a Dios.

Amén.

Día Octavo

¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe!

Qué misteriosa y que acertada estuvo la mano del Artífice Supremo, bordando tu vestido con esa orla de oro finísimo que le sirve de guarnición.

Aludió sin duda a aquél finísimo oro de la caridad y amor de Dios con que fueron enriquecidas tus acciones. ¿Y quién duda, Señora, que esa tu encendida caridad y amor de Dios estuvo siempre acompañada del amor al prójimo y que no, por verte triunfante en la patria celestial, te has olvidado de nosotros? Abre el seno de tus piedades a quien es tan miserable; dale la mano a quien caído te invoca para levantarse; tráete la gloria de haber encontrado en mí una miseria proporcionada, más que todas, a tu compasión y misericordia.

Amén.

Día Noveno

¡Oh Santísima Virgen de Guadalupe!

¿Que cosa habrá imposible para Ti, cuando multiplicando los prodigios, ni la tosquedad ni la grosería del ayate le sirven de embarazo para formar tan primoroso tu retrato, ni la voracidad del tiempo en mas de cuatro siglos ha sido capaz de destrozarle ni borrarle?

¡Que motivo tan fuerte es este para alentar mi confianza y suplicarte que abriendo el seno de tus piedades, acordándote del amplio poder que te dió la Divina Omnipotencia del Señor, para favorecer a los mortales, te dignes estampar en mi alma la imagen del Altísimo que han borrado mis culpas!

No embarco a tu piedad la grosería de mis perversas costumbres, dígnate solo mirarme, y ya con esto alentaré mis esperanzas; porque yo no puedo creer que si me miras no se conmuevan tus entrañas sobre el miserable de mí. Mi única esperanza, después de Jesús, eres tú, Sagrada Virgen María.

Amén.