Santísima Trinidad

Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrada Familia

Jesús, José y María os doy el corazón y el alma mía.

Sagrado Corazón De Jesús

Sagrado Corazón De Jesús, en vos confío.

Inmaculado Corazón De María

Inmaculado Corazón de María, sed la salvación del alma mía.

Espíritu Santo

Espíritu Santo, ilumíname y santifícame.

jueves, 16 de julio de 2020

Novena A Nuestra Señora Del Carmen

Novena En Honor a Nuestra Señora Del Carmen

Nuestra Señora Del Carmen

Día Primero - La Bienaventurada Virgen María En La Anunciación del Señor


Salutación


Virgen del Carmen, queremos, a lo largo de estas jornadas, andar el camino de la plegaria y de la reflexión hacia una meta: La de conocerte más y amarte mejor. Ilumínanos, Señora de la Luz, para redescubrirte cada día en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Haz que, a través de la experiencia espiritual del Carmelo, te contemplemos como Virgen orante que nos enseña a acoger, meditar, vivir y proclamar la Palabra de Dios, y como Madre espiritual que acompaña el desarrollo de nuestra existencia hasta la plenitud en Cristo. Así sea.

Momento Evangélico


Escribe San Lucas: “El Ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una Virgen, desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la Virgen se llamaba María. El Ángel entrando a su presencia dijo: Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo; bendita tú entre las mujeres.”

María es la llena de gracia desde el principio: desde su concepción inmaculada. Dios otorga a su Madre el don gratuito de la santidad esencial con miras a su cooperación a la obra redentora. Pero la Virgen, a su vez, se afana por conseguir la santidad personal con su correspondencia. María vive una santidad rebosante y creciente. Compañera generosa del Cristo Redentor, se convierte en la Madre de la Divina Gracia. Asunta ya a los cielos, continúa obteniéndonos los dones de la salvación eterna.

Nosotros nacidos en pecado, pero por la regeneración del agua y del Espíritu Santo, hemos muerto al pecado, naciendo a la vida de la gracia.

Desde el bautismo nuestro quehacer cristiano estriba en desarrollar ese germen sobrenatural, para vivir en plenitud nuestra filiación divina, la inhabitación trinitaria y nuestra configuración con Cristo.

Pío XII nos recuerda que la devoción del Escapulario “produce abundantes frutos de santificación”. Hemos de llevar, pues, la librea mariana como un signo de nuestra llamada a la santidad.

Invocaciones


Rosa del Carmelo, perfúmanos en el alma y cuerpo, para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. (Ave María)

Estrella del Mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. (Ave María)

Reina del Cielo, que un día, junto a ti, gocemos en la eternidad y proclamemos la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. (Ave María)

(Pídase la gracia que se desea alcazar)

Plegaria Universal


Pidamos, hermanos, a Dios, fuente de toda santidad, que escuche nuestras súplicas por intercesión de santa María, Madre de la Divina Gracia, y digámosle confiadamente:

Por el don de María, la llena de gracia, te alabamos, Señor.

Para que la Iglesia, a la Cristo amó como a su esposa, entregándose a sí mismo por ella para santificarle, cumpla con el designio de su Divino Fundador.

Por el don de María, la llena de gracia, te alabamos, Señor.

Para que todos los cristianos respondan generosamente a su vocación a la santidad en la Iglesia.

Por el don de María, la llena de gracia, te alabamos, Señor.

Para que los pastores de la grey de Cristo, desempeñen santamente su ministerio, a imagen del Sumo y Eterno Sacerdote.

Por el don de María, la llena de gracia, te alabamos, Señor.

Para que los consagrados a Dios, con los consejos evangélicos de castidad, pobreza y obediencia, siguiendo mas de cerca de Cristo, alcancen la caridad perfecta.

Por el don de María, la llena de gracia, te alabamos, Señor.
 
Para que los esposos cristianos se mantengan mutuamente en la gracia a lo largo de la vida, mediante la fidelidad en el amor.

Por el don de María, la llena de gracia, te alabamos, Señor.

(Añadamos, en silencio, nuestras intenciones personales)

Oración


Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Día Segundo - La Bienaventurada Virgen María, Mujer Creyente


Salutación


Virgen del Carmen, queremos, a lo largo de estas jornadas, andar el camino de la plegaria y de la reflexión hacia una meta: La de conocerte más y amarte mejor. Ilumínanos, Señora de la Luz, para redescubrirte cada día en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Haz que, a través de la experiencia espiritual del Carmelo, te contemplemos como Virgen orante que nos enseña a acoger, meditar, vivir y proclamar la Palabra de Dios, y como Madre espiritual que acompaña el desarrollo de nuestra existencia hasta la plenitud en Cristo. Así sea.

Momento Evangélico


Escribe San Lucas: “En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en la casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel, oyó el saludo de María saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: ¡Bendita tú entre las mujeres y bendito el fruto de tu vientre! ¡Dichosa tú que has creído! Porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.”
 
Isabel llama a su prima dicho por la fe. María es la mujer de fe en la hora de la Encarnación, cuando con su “Sí” incondicional se convierte en Madre de Dios.

María corona su fe en la prueba suprema del Calvario. Allí cree contra toda evidencia. María es modelo de una fe viva, oscura, contrastante, consecuente y apostólica.

Nuestra vida cristiana es una vida cristiana de fe con exigencias de permanente crecimiento. Nos hemos de esforzar, pues, día a día en alcanzar la talla del creyente perfecto, sobre todo con las obras del amor. Cristo espera, además, que seamos testigos de esa nuestra fe ante el mundo ateo y descreído de hoy.

Por el Escapulario estamos unidos con el Carmelo, una familia espiritual que camina por la fe desnuda hacia la unión divina, de la mano de Maria y de San Juan de la Cruz.

Invocaciones


Rosa del Carmelo, perfúmanos en el alma y cuerpo, para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. (Ave María)

Estrella del Mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. (Ave María)

Reina del Cielo, que un día, junto a ti, gocemos en la eternidad y proclamemos la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. (Ave María)

(Pídase la gracia que se desea alcazar)

Plegaria Universal


Oremos, hermanos, a Dios nuestro Padre, de quien hemos recibido la fe mediante la Iglesia y digámosle con profunda humildad:

Por intercesión de la Madre de los creyentes, aumenta nuestra fe.

Para que el pueblo de Dios conserve firme el sentido de la fe, que el Espíritu de la verdad suscita y mantiene en él.

Por intercesión de la Madre de los creyentes, aumenta nuestra fe.

Para que el mundo actual peregrino en la noche cerrada, encuentre al Dios que ha perdido.

Por intercesión de la Madre de los creyentes, aumenta nuestra fe.

Para que los cristianos “fugitivos” y “marginados” recuperen el don de la fe que recibieron en el bautismo.

Por intercesión de la Madre de los creyentes, aumenta nuestra fe.

Para que todos nosotros demos testimonio de nuestra fe, sin avergonzarnos de Cristo ni del Evangelio.

Por intercesión de la Madre de los creyentes, aumenta nuestra fe.

Para que cuantos amamos a María, la imitemos en la fe, pronunciando ante Dios el “Sí” incondicional de nuestra obediencia.

Por intercesión de la Madre de los creyentes, aumenta nuestra fe.

Para que nuestros difuntos descorridos los velos de la fe, puedan contemplar a Dios cara a cara en la eternidad.

Por intercesión de la Madre de los creyentes, aumenta nuestra fe.

(Añadamos, en silencio, nuestras intenciones personales)

Oración


Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Día Tercero - La Bienaventurada María, La Virgen De Cana


Salutación


Virgen del Carmen, queremos, a lo largo de estas jornadas, andar el camino de la plegaria y de la reflexión hacia una meta: La de conocerte más y amarte mejor. Ilumínanos, Señora de la Luz, para redescubrirte cada día en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Haz que, a través de la experiencia espiritual del Carmelo, te contemplemos como Virgen orante que nos enseña a acoger, meditar, vivir y proclamar la Palabra de Dios, y como Madre espiritual que acompaña el desarrollo de nuestra existencia hasta la plenitud en Cristo. Así sea

Momento Evangélico


Escribe San Lucas: “Había una boda en Cana de Galilea y la Madre de Jesús estaba allí; Jesús y sus discípulos estaban también invitados a la boda. Faltó vino y la Madre de Jesús le dijo: No les queda vino. Jesús contestó: Mujer, déjame, todavía no ha llegado mi hora, Su Madre dijo a los sirvientes: Haced lo que Él os diga. En Galilea Jesús comenzó sus signos”.

María aparece en esta escena evangélica ayudando a unos recién casados que durante el banquete nupcial están al borde del ridículo por la falta de vino.

María acude discretamente a Jesús pidiéndole remedio, aun a costa de un milagro. Y consigue de Cristo el “signo”, después de una aparente negativa. El gesto de María nos habla de un corazón rebosante de amor fraterno. Ha sido la caridad, hecha delicadeza, la que ha puesto en labios de la Madre la súplica que desata la omnipotencia del Hijo.

Parece impertinente recordar que el amor fraterno es el mandamiento nuevo de Cristo. Pero hay que repetirlo con oportunidad o sin ella, pues a menudo olvidamos en la práctica lo que hemos de saber en teoría. Cristo había dado pruebas incontrastables de amor a los hombres con su encarnación, con su vida, con su mensaje, con su pasión y muerte y tenía derecho a exigirnos a los hombres el amor de los unos para con los otros. Así nos lo mandó reiteradamente en su testamento.

Los cristianos hemos de ir superando nuestro egoísmo, para llegar a la sublime meta de la caridad fraterna; un amor que ha de estar entretejido, como el de María, de comprensión, delicadeza y servicio.

Se ha llamado al Escapulario “signo de hermandad”. Vivamos, pues, lo que el vestido de María simboliza. Que cuantos llevamos la librea de carmelita tengamos una sola alma y un solo corazón.

Invocaciones


Rosa del Carmelo, perfúmanos en el alma y cuerpo, para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. (Ave María)

Estrella del Mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. (Ave María)

Reina del Cielo, que un día, junto a ti, gocemos en la eternidad y proclamemos la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. (Ave María)

(Pídase la gracia que se desea alcazar)

Plegaria Universal


Elevemos nuestra oración al Dios Amor en manos de María, la Madre del amor Hermoso, y pidámosle por las necesidades de todos los hombres, nuestros hermanos, diciendo con fe:

Que interceda por nosotros la Reina del Carmelo.

Para que la Iglesia, se alce en el mundo de hoy como signo radiante de amor de Dios y a los hombres con su predicación y con sus obras.

Que interceda por nosotros la Reina del Carmelo.

Para que todos los gobernantes de las naciones trabajen sin descanso por la implantación de una paz estable entre los pueblos.

Que interceda por nosotros la Reina del Carmelo.

Para que todos los cristianos, unidos siempre en la caridad, busquen la verdad por el camino del diálogo.

Que interceda por nosotros la Reina del Carmelo.

Para que cuantos se han consagrado al apostolado de la caridad en la vida religiosa no desmayen en su entrega a los demás.

Que interceda por nosotros la Reina del Carmelo.

Para que todos los hijos de María aprendamos de nuestra Madre, a pensar en las necesidades del hermano, como hizo en las bodas de Cana de Galilea.

Que interceda por nosotros la Reina del Carmelo.

Para que nuestros difuntos, entren a formar parte en la gran familia de los bienaventurados.

Que interceda por nosotros la Reina del Carmelo.

(Añadamos, en silencio, nuestras intenciones personales)

Oración


Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Día Cuarto - La Bienaventurada Virgen María, Madre Y Maestra Espiritual


Salutación


Virgen del Carmen, queremos, a lo largo de estas jornadas, andar el camino de la plegaria y de la reflexión hacia una meta: La de conocerte más y amarte mejor. Ilumínanos, Señora de la Luz, para redescubrirte cada día en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Haz que, a través de la experiencia espiritual del Carmelo, te contemplemos como Virgen orante que nos enseña a acoger, meditar, vivir y proclamar la Palabra de Dios, y como Madre espiritual que acompaña el desarrollo de nuestra existencia hasta la plenitud en Cristo. Así sea

Momento Evangélico


Escribe S. Lucas: “En aquel tiempo, los pastores se decían unos a otros: “Vamos derecho a Belén, a ver eso que ha pasado y que nos ha comunicado el Señor. Fueron corriendo y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón”.
 
Contemplamos hoy a María, como Madre y Maestra de oración. Ella ha sido la gran orante. Ella conservando las palabras del Señor, y meditándolas en su corazón, nos revela su trato amistoso con Dios el la intimidad. María, en su oración, ante todo, se afana por adorar y alabar a Dios. La Virgen es guía segura en los difíciles caminos de la oración.
 
El hombre necesita orar. Como mendigo que es de Dios, debe acudir a Él en busca de ayuda para su menesterosidad.

Como criatura, ha de reconocer el dominio del Creador con la adoración y la alabanza. Hijos de una sociedad secularizada, autosuficiente y extrovertida, sentimos las dificultades y aun el cansancio de la oración. Pero hemos de luchar frente al ambiente negativo que trata de sofocar nuestra vida de orantes. Hoy más que nunca los cristianos hemos de recordar la consigna del Señor: Es preciso orar siempre, sin desfallecer.

El Escapulario expresa una profunda sintonía con María y nos recuerda que debemos continuar aquí en la tierra el amor de Jesús hacia su Madre. Orar es “recibir a Dios en nuestros corazones, llevarlo dentro de nuestro corazón, alimentarlo y hacerlo crecer en nosotros de tal modo que Él nazca de nosotros y viva con nosotros como el Dios con nosotros” (Tito Brandsma. Y también, nos ha invitado Pío XII a “ver en el Escapulario que vestimos día y noche, significa con elocuente simbolismo, la oración”. No perdamos nunca de vista que esa librea mariana nos vincula a una Orden que tiene como carisma el mantener un alto espíritu de oración.

Invocaciones


Rosa del Carmelo, perfúmanos en el alma y cuerpo, para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. (Ave María)

Estrella del Mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. (Ave María)

Reina del Cielo, que un día, junto a ti, gocemos en la eternidad y proclamemos la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. (Ave María)

(Pídase la gracia que se desea alcazar)

Plegaria Universal


Oremos, hermanos, a Dios, nuestro Padre, por medio de Jesucristo y en el Espíritu Santo, y digámosle con confianza de hijos:

Por intercesión, de María nuestra Madre, atiende nuestras súplicas.

Para que Cristo, maestro de oración para sus discípulos, enseñe también a orar a los cristianos de hoy.

Por intercesión, de María nuestra Madre, atiende nuestras súplicas.

Para que todos los hombres, encuentren el camino que lleva al trato de amistad con el Dios Amor.

Por intercesión, de María nuestra Madre, atiende nuestras súplicas.

Para que cuantos pertenecen a la familia del Carmelo, sean testigos de la intimidad divina ante los hombres, sus hermanos.

Por intercesión, de María nuestra Madre, atiende nuestras súplicas.

Para que nuestra oración compasiva, ayude a los fieles difuntos a purificarse definitivamente de sus manchas, a fin de que puedan entrar en el gozo de su Señor.

Por intercesión, de María nuestra Madre, atiende nuestras súplicas.

(Añadamos, en silencio, nuestras intenciones personales)

Oración


Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Día Quinto - Santa María De Nazaret


Salutación


Virgen del Carmen, queremos, a lo largo de estas jornadas, andar el camino de la plegaria y de la reflexión hacia una meta: La de conocerte más y amarte mejor. Ilumínanos, Señora de la Luz, para redescubrirte cada día en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Haz que, a través de la experiencia espiritual del Carmelo, te contemplemos como Virgen orante que nos enseña a acoger, meditar, vivir y proclamar la Palabra de Dios, y como Madre espiritual que acompaña el desarrollo de nuestra existencia hasta la plenitud en Cristo. Así sea

Momento Evangélico


Escribe S. Mateo: “Fue Jesús a su ciudad y se puso ha enseñar en la sinagoga. La gente decía, admirada: ¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su Madre María?

Los nazarenos tienen a Jesús por hijo del carpintero, según consigna de San Mateo, y por carpintero, conforme a la versión más primitiva da San Marcos. Por consiguiente, María era esposa de un carpintero y Madre de un carpintero. Esposa y madre de trabajador. Y trabajadora ella misma. Que cerca nos recuerda aquella María que realiza los quehaceres de casa, guisar, coser, lavar, zurcir, barrer... Aunque utilicen otros títulos más grandes para saludar a nuestra Señora, nosotros la proclamamos hoy “Santa María del trabajo”.

Dios que es la actividad esencial, hizo al hombre para trabajar como el pájaro para volar. Y Cristo redimió el trabajo y nos redimió con su trabajo, el trabajo desde entonces es medio para configurarnos con un Cristo que quiso hacerse obrero.

El Escapulario es en su origen una prenda monacal íntimamente relacionada con el trabajo. Que veamos pues en él como una apremiante invitación a trabajar, como trabajaron Cristo y María.

Qué bonito sería que antes de emprender nuestra tarea diaria, besáramos con amor el Escapulario, para ofrecer a Dios nuestra actividad por manos de María.

Invocaciones


Rosa del Carmelo, perfúmanos en el alma y cuerpo, para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. (Ave María)

Estrella del Mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. (Ave María)

Reina del Cielo, que un día, junto a ti, gocemos en la eternidad y proclamemos la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. (Ave María)

(Pídase la gracia que se desea alcazar)

Plegaria Universal


Pidamos a Dios Todopoderoso, que dio a los hombres la ley universal del trabajo, asociándolo a su obra, y digámosle con palabras salidas del corazón:

Que María, Madre de Jesús trabajador, interceda por nosotros.

Para que la Iglesia Madre y Maestra, oriente siempre con la luz del Evangelio los problemas del mundo laboral.

Que María, Madre de Jesús trabajador, interceda por nosotros.

Para que los gobernantes de los pueblos promuevan incansablemente la justicia social, teniendo en cuenta las necesidades materiales y exigencias morales, espirituales y religiosos de las clases trabajadoras.

Que María, Madre de Jesús trabajador, interceda por nosotros.

Para que los trabajadores tomen conciencia de la dignidad del quehacer humano, expresión de la propia persona, y cumpla lealmente con sus obligaciones.

Que María, Madre de Jesús trabajador, interceda por nosotros.

Para que nosotros los cristianos trabajemos no sólo a imitación de Jesús, sino como miembros de Cristo artesano.

Que María, Madre de Jesús trabajador, interceda por nosotros.

Para que todas las mujeres imiten a María, y sean acogidas y tratadas con dignidad y respeto en sus centros de trabajo.

Que María, Madre de Jesús trabajador, interceda por nosotros.

Para que nuestros difuntos, que pasaron por el mundo trabajando, reciban ya el salario del descanso eterno.

Que María, Madre de Jesús trabajador, interceda por nosotros.

(Añadamos, en silencio, nuestras intenciones personales)

Oración


Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Día Sexto - Santa María Reina Y Madre De Misericordia


Salutación


Virgen del Carmen, queremos, a lo largo de estas jornadas, andar el camino de la plegaria y de la reflexión hacia una meta: La de conocerte más y amarte mejor. Ilumínanos, Señora de la Luz, para redescubrirte cada día en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Haz que, a través de la experiencia espiritual del Carmelo, te contemplemos como Virgen orante que nos enseña a acoger, meditar, vivir y proclamar la Palabra de Dios, y como Madre espiritual que acompaña el desarrollo de nuestra existencia hasta la plenitud en Cristo. Así sea

Momento Evangélico


Escribe S. Lucas: “Y María dijo: Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi Salvador, por que ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es Santo. Y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: Dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de su misericordia, como lo había prometido a nuestros padres, a favor de Abraham y su descendencia por siempre”.

Estas vibrantes palabras de María, que alaba por dos veces a Dios misericordioso, nos revela que habiendo experimentado de manera singular la misericordia de Dios, “ruega sin cesar” por la salvación del pueblo que se acoge confiado a ella en medio de las tribulaciones y peligros.

Ella nos dio a Jesucristo, misericordia visible del Dios rico en misericordia, y ahora ella como Madre de Jesús, en los cielos presenta las necesidades de los fieles a su Hijo, como le rogó en vida por los esposos de Cana.

Invocar a María como Madre de Misericordia, es desear vivamente la misericordia de Dios. Es acudir confiados a nuestra Madre, que atenta siempre a las plegarias de sus hijos, ruega sin cesar a Jesucristo, para que Él enriquezca con su gracia nuestra pobreza, y fortalezca con su poder nuestra debilidad y es también el de poder acoger y vivir como ella la invitación de su Hijo: “Sed, misericordiosos, como vuestro Padre es Misericordioso”.

Llevar el Escapulario, es reconocer a María, como nuestra “Reina y Madre de misericordia”, y experimentar su protección. Entonces nuestra pequeñez se llena de su grandeza y misericordia y no tenemos miedo de presentarnos ante Ella porque la vemos muy cercana a nosotros, alcanzándonos siempre la misericordia de Dios.

Invocaciones


Rosa del Carmelo, perfúmanos en el alma y cuerpo, para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. (Ave María)

Estrella del Mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. (Ave María)

Reina del Cielo, que un día, junto a ti, gocemos en la eternidad y proclamemos la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. (Ave María)

(Pídase la gracia que se desea alcazar)

Plegaria Universal


Oremos, hermanos, a nuestro Padre, que por medio de María nos dio a Jesucristo, misericordia visible del Dios rico en misericordia, y digámosle con confianza:

Por María, Madre de Misericordia, escúchanos, Señor.

Padre, que experimentando tu clemencia en la tierra, merezcamos alcanzar tu gloria en el cielo, junto a Jesús y a María.

Por María, Madre de Misericordia, escúchanos, Señor.

Padre Santo, inclina los oídos de tu piedad, a tus hijos que, agobiados por el pecado, vuelven sus ojos a ti, e invocan tu clemencia.

Por María, Madre de Misericordia, escúchanos, Señor.

Al acoger gozosos, Padre, tu perdón, concédenos proclamar siempre tu misericordia, como hizo la Bienaventurada Virgen.

Por María, Madre de Misericordia, escúchanos, Señor.

Padre bueno, concédenos a cuantos honramos a la Virgen, Madre de Misericordia, que, mostrándonos misericordiosos hacia los hermanos, merezcamos alcanzar de ti perdón e indulgencia.

Por María, Madre de Misericordia, escúchanos, Señor.

Padre te pedimos por nuestros hermanos difuntos, para que alcancen de tu misericordia el perdón de sus pecados y gocen ya de la alegría de contemplar tu rostro.

Por María, Madre de Misericordia, escúchanos, Señor.

(Añadamos, en silencio, nuestras intenciones personales)

Oración


Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Día Séptimo - Santa María, Discípula Del Señor


Salutación


Virgen del Carmen, queremos, a lo largo de estas jornadas, andar el camino de la plegaria y de la reflexión hacia una meta: La de conocerte más y amarte mejor. Ilumínanos, Señora de la Luz, para redescubrirte cada día en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Haz que, a través de la experiencia espiritual del Carmelo, te contemplemos como Virgen orante que nos enseña a acoger, meditar, vivir y proclamar la Palabra de Dios, y como Madre espiritual que acompaña el desarrollo de nuestra existencia hasta la plenitud en Cristo. Así sea

Momento Evangélico


Escribe San Lucas: “Y vinieron a ver a Jesús, su Madre y sus hermanos, pero con el gentío no lograban llegar a Él. Entonces le avisaron: Tu Madre y tus hermanos están afuera y quieren verte. Él les contestó: Mi madre y mis hermanos son éstos: los que escuchan la Palabra de Dios y la ponen en por obra”.

En este pasaje evangélico la respuesta de Cristo nos resulta misteriosa y hasta desconcertante. Parece como si en ella pospusiese a su Madre y diese preferencia a los oyentes y cumplidores de la Palabra de Dios.

Pero la verdad es que nadie como María ha escuchado y puesto en obra la Palabra de Dios. Por ello es la Madre de Dios en sentido total. En la anunciación, María acoge la Palabra de Dios transmitida por el Ángel, con fe y obediencia. Y será entonces cuando el Verbo se haga carne en sus entrañas virginales.

La Iglesia nos abre los tesoros de la Biblia, sobre todo en la celebración de la Palabra, que precede a la Eucaristía. La misma Iglesia nos recomienda la asidua lectura personal de la Palabra de Dios, para alcanzar el sublime conocimiento de Cristo. Hemos de hacer por consiguiente, de la Palabra Divina alimento frecuente de nuestra fe cristiana.

Llevamos el Escapulario, signo del silencio humilde que nos acerca al Evangelio; expresión de una mirada mutua, de María a nosotros, y de nosotros a Ella; compromiso de guardar la Palabra de Dios y meditarla en nuestro corazón.

Invocaciones


Rosa del Carmelo, perfúmanos en el alma y cuerpo, para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. (Ave María)

Estrella del Mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. (Ave María)

Reina del Cielo, que un día, junto a ti, gocemos en la eternidad y proclamemos la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. (Ave María)

(Pídase la gracia que se desea alcazar)

Plegaria Universal


Oremos, hermanos, a Dios que antiguamente habló por los profetas y ahora, en la etapa final, nos ha hablado por el Hijo y digámosle llenos de confianza:

Por la Madre del Verbo encarnado, escúchanos, Señor.

Para que la Iglesia, iluminada por el Espíritu Santo, se esfuerce en comprender cada día mejor la Escritura, a fin de transmitir a sus hijos el mensaje salvador con eficacia.

Por la Madre del Verbo encarnado, escúchanos, Señor.

Para que los sacerdotes y cuantos se dediquen al ministerio de la Palabra sepan comunicar a los fieles los tesoros de la divina Revelación.

Por la Madre del Verbo encarnado, escúchanos, Señor.

Para que el culto a la Palabra de Dios cree entre los cristianos un clima ecuménico que lleve a la unidad de la Iglesia.

Por la Madre del Verbo encarnado, escúchanos, Señor.

Para que la Palabra de Dios sea para nosotros apoyo de la fe, alimento del alma y fuente límpida y perenne de vida espiritual.

Por la Madre del Verbo encarnado, escúchanos, Señor.

Para que los que tenemos a María como Madre, acojamos, como ella, la Palabra de Dios con fe y obediencia.

Por la Madre del Verbo encarnado, escúchanos, Señor.

Para que los fieles difuntos que creyeron en la Palabra de Cristo, no perezcan, sino que tengan vida eterna.

Por la Madre del Verbo encarnado, escúchanos, Señor.

(Añadamos, en silencio, nuestras intenciones personales)

Oración


Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Día Octavo - La Bienaventurada Virgen María, Del Monte Carmelo


Salutación


Virgen del Carmen, queremos, a lo largo de estas jornadas, andar el camino de la plegaria y de la reflexión hacia una meta: La de conocerte más y amarte mejor. Ilumínanos, Señora de la Luz, para redescubrirte cada día en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Haz que, a través de la experiencia espiritual del Carmelo, te contemplemos como Virgen orante que nos enseña a acoger, meditar, vivir y proclamar la Palabra de Dios, y como Madre espiritual que acompaña el desarrollo de nuestra existencia hasta la plenitud en Cristo. Así sea

Momento Evangélico


Escribe San Juan: “Junto a la cruz de Jesús estaban su Madre, la hermana de su Madre, María de Cleofás, y María la Magdalena. Jesús, al ver a su Madre y cerca al discípulo que tanto quería, dijo a su Madre: Mujer, ahí tienes a tu hijo. Luego dijo al discípulo: Ahí tienes a tu Madre. Y desde aquella hora el discípulo la recibió en su casa”.

Cristo, moribundo, provee a la próxima soledad de su Madre, encomendándola a los cuidados filiales del discípulo amado. María será en adelante la Madre de Juan. Y Juan será el hijo de María. Pero las palabras de Cristo agonizante tienen un sentido más universal. La Iglesia se ve representada en la persona de Juan y recibe como suyo el testamento: Ahí tienes a tu Madre. A su vez el Carmelo se contempla prefigurado en Juan, recibiendo así a María como Madre espiritual de la Orden.

Los miembros de la Familia carmelita sabemos que el marianismo es una nota esencial de nuestra vocación. Hemos nacido espiritualmente de la Virgen. Ella, como hacen las buenas madres con sus hijos, nos ha alimentado, nos ha vestido, nos ha amparado en las horas de peligro.

Se ha afirmado que el Carmelo es “todo de María”, mariano por su origen, mariano por su historia, mariano por su tradición, mariano por su espiritualidad, mariano por su apostolado, mariano por su Escapulario... Y así lo vivieron: Santa Teresa de Jesús, con su cariño tierno y misionero hacia la Madre; San Juan del Cruz y su mirada permanente al misterio de María para aprender a dejarse guiar por el Espíritu, y tantos hermanos y hermanas, han seguido haciendo alianza con la Madre a través de los tiempos.

El Escapulario se convierte en signo de alianza y de comunión recíproca entre María y los fieles (Juan Pablo II). El Escapulario, por su sencillez, nos habla de las cosas de cada día, pero, con una rica expresividad que lo convierte en patrimonio de los pobres de la tierra, habla de alianza con todos los pueblos y de la comunión de hermandad entre nosotros. El Escapulario, es una parábola de comunión, porque es regalo de una Mujer que besa cada día nuestra herida y nos acerca de forma entrañable, en su ser de mujer, la ternura de Dios Trinidad.

Invocaciones


Rosa del Carmelo, perfúmanos en el alma y cuerpo, para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. (Ave María)

Estrella del Mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. (Ave María)

Reina del Cielo, que un día, junto a ti, gocemos en la eternidad y proclamemos la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. (Ave María)

(Pídase la gracia que se desea alcazar)

Plegaria Universal


Invoquemos, hermanos, a Dios, nuestro Padre, que nos ha dado a María por Madre y digámosle con profunda gratitud:

Por el don de María, su Madre, el Carmelo te aclama, Señor.

Para que la Iglesia, a imitación de la Madre del Señor, por la virtud del Espíritu Santo, conserve virginalmente una fe íntegra, una esperanza sólida y una caridad sincera.

Por el don de María, su Madre, el Carmelo te aclama, Señor.

Para que todos los hombres experimenten la mano protectora de María, su Madre en los momentos de dificultad, de tentación y de caída.

Por el don de María, su Madre, el Carmelo te aclama, Señor.

Para que la familia del Carmelo mantenga siempre viva la vocación mariana en su ser y en su obrar.

Por el don de María, su Madre, el Carmelo te aclama, Señor.

Para que cuantos llevan el Escapulario, vivan la consagración a María en él simbolizada y trabajen por su salvación con respeto y sinceridad, desechando falsas confianzas.

Por el don de María, su Madre, el Carmelo te aclama, Señor.

Para que nuestros hermanos difuntos, logren cuanto antes gozar de la compañía de su Madre en el lugar del consuelo, de la luz y de la paz.

Por el don de María, su Madre, el Carmelo te aclama, Señor.

(Añadamos, en silencio, nuestras intenciones personales)

Oración


Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Día Noveno - La Virgen María Frente Al Misterio Del Dolor


Salutación


Virgen del Carmen, queremos, a lo largo de estas jornadas, andar el camino de la plegaria y de la reflexión hacia una meta: La de conocerte más y amarte mejor. Ilumínanos, Señora de la Luz, para redescubrirte cada día en el misterio de Cristo y de la Iglesia. Haz que, a través de la experiencia espiritual del Carmelo, te contemplemos como Virgen orante que nos enseña a acoger, meditar, vivir y proclamar la Palabra de Dios, y como Madre espiritual que acompaña el desarrollo de nuestra existencia hasta la plenitud en Cristo. Así sea

Momento Evangélico


Escribe San Lucas: “Cuando entraban (en el templo) con el Niño Jesús sus padres, Simeón los bendijo diciendo a María: Mira: éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones; y a ti una espada te traspasará el alma”.

La profecía del anciano Simeón, recogida en este pasaje de San Lucas, tendrá puntual cumplimiento a lo largo de la vida de nuestra Señora. Espada será el destierro a Egipto, la pobreza de Nazaret, la pérdida de Jesús en el Templo, la separación del Hijo durante su evangelización... Pero la espada del vaticinio desgarrará sobre todo las entrañas maternales de María en la pasión y muerte de su Hijo. María, junto a la cruz de Cristo, se convierte en la Dolorosa, en la Reina de los mártires.

Dios no ha creado el dolor, ni el hombre fue creado para el sufrimiento. Fue el pecado original el que introdujo en la familia humana el dolor con su larga caravana de torturas físicas y sufrimientos morales. Cristo asumió voluntariamente el dolor, haciéndolo instrumento de redención. Desde entonces el enigma del sufrimiento se descifra, siquiera parcialmente; y el hombre tiene el privilegio de poder completar lo que falta a los padecimientos de Cristo, sufriendo por su Cuerpo que es la Iglesia. El dolor antinatural, se cambia así en sobrenatural: corredentor.

Nos recuerda Pío XII que por el Escapulario estamos consagrados al Corazón de María: un Corazón traspasado por la espada del sufrimiento. Este vestido mariano nos vincula, a la familia del Carmelo. En ella, sus más relevantes figuras han buscado siempre el “padecer”, sabiendo como sabían aquello que: “En la cruz está la Vida y el consuelo y que ella sola es el camino para el cielo”.

Invocaciones


Rosa del Carmelo, perfúmanos en el alma y cuerpo, para que seamos buen olor de Cristo en medio de nuestros hermanos. (Ave María)

Estrella del Mar, conduce nuestra barquilla en la noche oscura del destierro hasta las playas luminosas de la Patria. (Ave María)

Reina del Cielo, que un día, junto a ti, gocemos en la eternidad y proclamemos la grandeza del Señor, porque el Poderoso hizo en ti maravillas. (Ave María)

(Pídase la gracia que se desea alcazar)

Plegaria Universal


Oremos, hermanos, a Dios Padre, que no perdonó a su propio Hijo, sino que lo entregó a la pasión y muerte, y digámosle con el más vivo reconocimiento:

Por los dolores de tu Madre, te lo pedimos, Señor.

Para que la Iglesia, esposa de Cristo Crucificado, peregrinando entre persecuciones, anuncie valerosamente la cruz del Señor hasta que vuelva.

Por los dolores de tu Madre, te lo pedimos, Señor.

Para que los que sufren en el mundo la guerra, el hambre las discriminaciones raciales, encuentren consuelo en María, su Madre.

Por los dolores de tu Madre, te lo pedimos, Señor.

Para que los perseguidos por la fe cristiana iluminen sus penalidades con el resplandor de la cruz de Cristo.

Por los dolores de tu Madre, te lo pedimos, Señor.

Para que nuestros enfermos se sientan aliviados en sus dolores por la que es Salud de los enfermos y Consoladora de los afligidos.

Por los dolores de tu Madre, te lo pedimos, Señor.

Para que nosotros, los cristianos, sepamos asumir el sufrimiento asociándolo al suplicio redentor de Jesús Crucificado.

Por los dolores de tu Madre, te lo pedimos, Señor.

Para que cuantos murieron con el Escapulario y sufren las penas del purgatorio, entren ya de la Gloria de Cristo.

Por los dolores de tu Madre, te lo pedimos, Señor.

(Añadamos, en silencio, nuestras intenciones personales)

Oración


Te suplicamos, Señor, que nos asista con su intercesión poderosa la Santísima Virgen María y Reina del Carmelo, para que, guiados por su ejemplo y protección, lleguemos hasta la cima del monte de la perfección que es Cristo. Que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 22 de mayo de 2020

Novena A Santa Marta

Novena A Santa Marta

 Novena A Santa Marta

Generalidades

Festividad: 29 de julio

Siglo I. Hermana de San Lázaro y Santa María Magdalena, por su solicitud y actividad en el servicio de Jesucristo, Nuestro Señor, es invocada como protectora especial de cosas urgentes y difíciles, ya que ella obtuvo con sus súplicas la resurrección de Lázaro.

Patrona: cocineras, sirvientas, amas de casa, hoteleros, casas de huéspedes, administradores de hospitales, escultores, pintores, lavanderas, de las hermanas de la caridad, moribundos, del hogar.

Inicio


Por la señal de la Santa Cruz...

Oración Para Cada Día De La Novena


Acto De Contrición


Altísimo y amantísimo Redentor Nuestro, por el incomparable e inexplicable amor que nos tiene Vuestro Sagrado Corazón, os hicisteis hombre como nosotros padeciendo los más acerbos dolores y menosprecios mientras vivíais, muy especialmente durante tu pasión y muerte en la Cruz, y por estos padecimientos te ruego humildemente que me perdonéis todos mis pecados de los cuales me arrepiento de todo corazón.

Perdón, dulcísimo Jesús mío, y por los padecimientos que sufrió vuestra Santísima Madre, por los merecimientos del glorioso Patriarca San José, y de su sierva Santa Marta me propongo nunca más pecar ayudado de vuestra gracia. Amén.

Rezar la oración del día que corresponda.

Día Primero


Meditar Algo Del Amor A Dios Y Cómo Les Ha Servido


¡Oh Santa Patrona!, mucho habéis aprendido de las enseñanzas de nuestro Divino Maestro, vuestra diligencia no se ha menguado sino más bien lo juntasteis con la mansedumbre y humildad de vuestro corazón. Por esta gracia que le concedió Nuestro Señor, interceded por nosotros pidiendo la gracia abundante para que podamos servirle más y más en esta vida y gozarle en la otra. Amén.

Oraciones Finales Para Todos Los Días


Rezar tres Padrenuestros, Avemaría y Gloria por las almas del Purgatorio.

Terminar con la oración a la Santísima Virgen.

Oración A La Santísima Virgen


Inmaculada Virgen María, soberana Reina de los ángeles y de los Santos, vuelve a nosotros estos ojos misericordiosos y compadeceos de nosotros miserables pecadores que recurrimos a Vos. Bien lo sabéis, celestial Señora, el peligro que nos rodea y amenaza a nuestro cuerpo y alma; socórrenos y defiéndenos hasta que nos veamos libres en la tierra de los bienaventurados. Amén.

Sea en todo tiempo y lugar amado y bendecido el Amantísimo Corazón de Jesús.

¡Dulcísimo Corazón de María, sed mi salvación!

Procura confesar y comulgar durante la novena.

Día Segundo


Meditar Cómo Has Velado Por La Honra De Dios


Rogad a Dios, dulce Patrona nuestra, que seamos fieles en el desempeño de nuestros deberes cristianos, celosos en velar por la honra de Dios y así obtengamos después de todo una santa muerte. Amén.

Terminar con las oraciones finales.

Día Tercero


Meditar Algo Sobre La Oración


Gloriosa Santa, por vuestra diligencia en la oración y dulces coloquios con Dios alcánzanos de Él la gracia de ser fervientes en la oración y constantes en el ejercicio de la virtud. Amén.

Terminar con las oraciones finales.

Día Cuarto


Meditar Algo Sobre Ayuno Y Padecimientos


Ruega por nosotros, Patrona nuestra, que Dios ilumine nuestro entendimiento, y nos conserve de las falsas doctrinas que el mundo propaga contra la Santa Iglesia de Dios. Queremos las enseñanzas de Jesucristo, las mismas que seguisteis y os empeñasteis a que otros las conozcan, tras grandes sacrificios, para que seamos dignos merecedores de la gloria eterna en el cielo. Amén.

Terminar con las oraciones finales.

Día Quinto


Meditar Algo Sobre El Amor Y Caridad Al Prójimo


Amable Patrona nuestra y obediente discípula de Cristo, durante su vida mortal practicasteis esta hermosa virtud de caridad, rogad por nosotros a nuestro Divino Maestro que nos conceda la gracia de ser caritativos para con los indigentes, máxime para los que con la pobreza peligran caerse en pecados graves perdiendo el Alma por toda la eternidad. Amén.

Terminar con las oraciones finales.

Día Sexto

Meditar Algo Sobre La Humildad


Gloriosa Patrona, por la humildad que llevasteis hasta llegar a tan alta perfección, rogad a nuestro Señor Jesucristo que nos conceda la misma virtud de la cual mucho necesitamos en esta vida cotidiana en este valle de lágrimas. Esperamos de nuestro valimiento esta gracia para que un día podamos gozar con vos la eterna bienaventuranza. Amén.

Terminar con las oraciones finales.

Día Séptimo


Meditar Algo Sobre La Pureza


Ayudadnos, Santa Marta, contra las acechanzas del mundo y de la carne, y alcánzanos de Dios la gracia de ser santos y puros. Socorrednos y ayudadnos; con vos queremos reinar en el reino de vuestro esposo, Cristo Jesús. Amén.

Terminar con las oraciones finales.

Día Octavo


Meditar Algo Sobre La Devoción A La Santísima Virgen


Amabilísima Patrona nuestra, Santa Marta, con mucha devoción servisteis a Jesús y a María, y ahora que estáis gloriosa en el cielo y vuestro valimiento para con Jesús y su Santísima Madre es muy grande, pedidles que se dignen concedernos la gracia de la perseverancia final; y pedidles también que antes que demos los últimos sollozos de la vida tengamos un dolor perfecto de nuestros pecados y un ardentísimo amor a Dios y conformidad a su santa Voluntad. Amén.

Terminar con las oraciones finales.

Día Noveno


Meditar Algo Sobre La Devoción A San José


Santa Marta, ya que estáis en el cielo y conocéis el poder de San José, suplicad a tan bondadoso Patriarca que nos alcance de su Divino Hijo la gracia de vivir cristianamente, imitándole en la pobreza, en el cumplimiento de los mandatos de Dios y de nuestras propias obligaciones y mediante esto obtener la vida eterna en el cielo. Amén.

Terminar con las oraciones finales.

lunes, 18 de mayo de 2020

Novena A San Roque

Novena A San Roque - Abogado Contra La Peste

Novena A San Roque

Por la señal de la Santa Cruz etc.

Acto De Contrición


Señor mío Jesucristo, Dios y hombre verdadero, por ser Vos quien sois bondad infinita, me pesa una y mil veces de haberos ofendido, oh, amado Creador, Redentor y Padre mío. Me lleno Dios mío de vergüenza y confusión al ver tantas ofensas como he cometido contra Vos. Pero ya que me habéis sobrellevado con tanta misericordia durante el curso de mis odiosos delitos, no la retiréis de mí ahora, Señor, que doliéndome de ellos y arrepentido con todas las veras de mi alma, firmemente resuelvo, con el auxilio de vuestra divina gracia, no volveros a ofender jamás. Ayudadme, Dios mío, a cumplir esta resolución. Amén.

Oración A San Roque



Glorioso San Roque, que mereciste por tu heroica caridad en la asistencia a los pobres que padecían del mal de peste, alcanzar de Dios su alivio, y exterminarla de los hospitales en que los asististe, pide al Señor nos dé gracia para que con ella consigamos vernos libres de la peste y del pecado, y que arrepentidos y salvos de los que hemos cometido, merezcamos gozarle en tu compañía eternamente en la gloria. Amén.

Día Primero


Representémonos en este día a San Roque como ejemplar de humildad, la cual demostró bien cuando con traje y hábito humilde y despreciado, peregrinó por el mundo padeciendo infinitos trabajos e infortunios en su persona y glorificando por todas partes el santo nombre del Señor: y supliquémosle nos alcance del mismo modo la preciosa joya de la humildad para que, conociendo nuestra nada y la inmensa grandeza y bondad de Dios, levantemos sobre sólido y profundo cimiento el edificio de las virtudes necesarias para nuestra salvación. Amén.

(Aquí podrá cada uno pedir al Santo la gracia especial que desee obtener en esta Novena).

Se rezarán al Santo cinco Padrenuestros, Ave Marías y Gloria al Padre.

Oración Final


Para Cada Día De La Novena


Dios, que al Bienaventurado Roque prometisteis una tabla, que le llevó un ángel, para que el que le invocare no sea ofendido de la aflicción de la peste; concedednos a los que su memoria referimos, que por sus merecimientos seamos librados de ella, por nuestro Señor Jesucristo. Amén.

Gozos En Honor De San Roque


Abogado Contra El Contagio Y Pestilencia


Roque Santo, así librad
al pueblo de pestilencia;
pues tenéis tal potestad
de la divina clemencia

Fue tal vuestra santidad
¡Oh, Príncipe de excelencia!
Que se os dio la potestad
De curar la pestilencia

Roque Santo, así librad
al pueblo de pestilencia;
pues tenéis tal potestad
de la divina clemencia

Fuisteis de excelso linaje
y señor de Montpellier,
rindiendo a Dios homenaje
al Cielo para ascender;
y al par de la voluntad
brilló nuestra diligencia

Roque Santo, así librad
al pueblo de pestilencia;
pues tenéis tal potestad
de la divina clemencia

En obras muy excelentes
se ejercitó vuestro ardor
repartiendo entre indigentes
riquezas de gran valor

Roque Santo, así librad
al pueblo de pestilencia;
pues tenéis tal potestad
de la divina clemencia

A una vida de humildad
mostrasteis tal preferencia

Roque Santo, así librad
al pueblo de pestilencia;
pues tenéis tal potestad
de la divina clemencia

Menospreciasteis las galas
de este mundo engañador
y tendisteis vuestras alas
en pos del sumo Hacedor

Roque Santo, así librad
al pueblo de pestilencia;
pues tenéis tal potestad
de la divina clemencia

Y halló vuestra caridad
premio en su munificencia

Roque Santo, así librad
al pueblo de pestilencia;
pues tenéis tal potestad
de la divina clemencia

Quisisteis de peregrino
vestir el tosco sayal
por lograr el bien divino
olvidando el terrenal

Roque Santo, así librad
al pueblo de pestilencia;
pues tenéis tal potestad
de la divina clemencia

Recompensa esta ansiedad
halló en la suma Clemencia

Roque Santo, así librad
al pueblo de pestilencia;
pues tenéis tal potestad
de la divina clemencia

Con la Cruz santa el estrago
lograbais Vos detener
de peste y virus aciago
que se extendían do quier
pronto gran celebridad
os valió tal preeminencia

Roque Santo, así librad
al pueblo de pestilencia;
pues tenéis tal potestad
de la divina clemencia

A castillos y a ciudades
víctimas del fiero mal
libraron vuestras bondades
de aquel azote mortal

Roque Santo, así librad
al pueblo de pestilencia;
pues tenéis tal potestad
de la divina clemencia

Haceros tal dignidad
plugo a la divina Esencia

Roque Santo, así librad
al pueblo de pestilencia;
pues tenéis tal potestad
de la divina clemencia

Para aumentar vuestra fama
fuisteis contagiado Vos:
a Dios vuestro pecho clama
y os cura al momento Dios

Roque Santo, así librad
al pueblo de pestilencia;
pues tenéis tal potestad
de la divina clemencia

La vida y la actividad
os volvió la eterna ciencia

Roque Santo, así librad
al pueblo de pestilencia;
pues tenéis tal potestad
de la divina clemencia

Día Segundo


Consideremos en este día los ejemplos que nos dio San Roque de amor de Dios, cuando solo por Él y sin esperar recompensa alguna de los hombres expuso su vida sirviendo a los pobres y apestados; y pidámosle nos alcance del Señor la gracia de que amemos a Dios con todo nuestro corazón, con toda nuestra alma y con todas nuestras fuerzas, cumpliendo así nuestra obligación y obedeciendo a precepto tan feliz. Amén.

(Lo demás como el día primero).

Día Tercero


Meditemos en este día las esclarecidas muestras de mortificación que nos dio San Roque, cuando siendo de edad de doce años tan solamente comenzó a macerar su cuerpo con ayunos y penitencias continuando en sus mortificaciones por toda su vida y principalmente en el fin de ella, sufriendo por el amor de Señor una cárcel de cinco años en su mismo país no obstante de ser inocente de los crímenes que le imputaban. Roguemos al Santo que pida para nosotros al Señor tan preciosa y necesaria virtud a fin que haciendo penitencia de nuestros pecados y mortificando nuestros depravados apetitos le sirvamos con pureza y rectitud. Amén.

(Lo demás como el día primero).

Día Cuarto


Representémonos hoy a San Roque como dechado de paciencia soportando sin quejarse las molestias y fatigas de sus viajes que por amor de Dios emprendió, así como los trabajos que sufría asistiendo a los apestados y principalmente los que padeció con gran constancia y alegría en los últimos cinco años de su vida sin descubrir quién era ni abogar para que le sacasen de la penosa cárcel en que le encerraron. Pidámosle nos consiga del Señor la paciencia necesaria en los trabajos de esta vida considerando la justicia de Dios en castigar aquí nuestros pecados y bendiciendo la mano que nos hiere para nuestro mayor bien. Amén.

(Lo demás como el día primero).

Día Quinto


Veamos en este día las admirables pruebas que San Roque dio a su prójimo y a nosotros con su ejemplo, del amor que por Dios le profesaba, dedicándose al servicio y asistencia de los apestados en Italia con tanto celo y amor que alcanzó del Señor que los que fueron heridos de pestilencia e imploraren el favor de Roque fuesen librados y alcanzasen perfecta salud. Pidamos al Señor nos alcance por la intercesión de San Roque que amemos al prójimo como a nosotros mismos cumpliendo así nuestro deber y manifestándonos como buenos hermanos e hijos de nuestro Padre celestial. Amén.

(Lo demás como el día primero).

Día Sexto


Consideremos en este día el desprecio que San Roque hizo de los bienes temporales, abandonando en manos de los pobres su riquísima hacienda, viviendo todos sus días en la pobreza y no queriendo en el final de su vida darse a conocer en su país con lo que hubiera tenido a su disposición cuantas comodidades y bienes hubiese podido apetecer. Pidamos a Dios considerando el ejemplo de San Roque, que por sus súplicas nos dé a conocer lo deleznable y frágil de los bienes perecederos, para que no tomemos de ellos más que lo necesario para conseguir los eternos. Amén.

(Lo demás como el día primero).

Día Séptimo


Pensemos hoy en la glorificación del Señor que constantemente ejercitó San Roque no proponiéndose en toda su vida tan trabajosa y mortificada, otra cosa que amando a Dios, hacer que su nombre fuese bendecido y honrado por todos. Roguemos al Santo nos alcance el Señor que en todas nuestras acciones y trabajos no busquemos otra cosa sino que el nombre de Dios sea conocido y honrado por todo el mundo. Amén.

(Lo demás como el día primero).

Día Octavo


Consideremos hoy la confianza en Dios que nunca abandonó San Roque y la fe que en Él tenía la cual recompensó el Señor cuando hallándose solo, enfermo y desconocido de los hombres, atendió el Señor a su sustento, ordenando que un perro de un caballero le trajese de la mesa de su amo pan que pudiese alimentarse. Pidamos al Señor por la intercesión de nuestro Santo nos conceda la precisa virtud de la confianza en su bondad que nunca abandona a los que de veras le aman. Amén.

(Lo demás como el día primero).

Día Noveno


Meditemos hoy finalmente la ardiente fe, esperanza y caridad que ejercitó San Roque, creyendo firmemente en Dios y en sus promesas, esperando solo de Él la recompensa de sus virtudes y trabajos y amándole de todo corazón como lo demostró sirviendo y amando a sus prójimos y en especial a los apestados. Supliquémosle nos alcance del Señor estas excelentes virtudes para que creyendo en Dios con fe viva, esperando en su bondad y justicia y amando sobre todas las cosas y al prójimo por Él, cumplamos en esta vida el fin para que nos creó y alcancemos así la suprema felicidad amándole eternamente en el Cielo. Amén.

(Lo demás como el día primero).

miércoles, 13 de mayo de 2020

Novena A La Virgen De Fatima

Novena En Honor A La Virgen De Fátima


Novena A La Virgen De Fatima
Ofrecimiento Para Todos Los Días


¡Oh, Dios mío! Yo creo, adoro, espero y os amo. Os pido perdón por los que no creen, no adoran, no esperan y no os aman.

¡Oh, Santísima Trinidad, Padre, Hijo y Espíritu Santo! Yo os adoro profundamente y os ofrezco el preciosísimo cuerpo, sangre, alma y divinidad de Nuestro Señor Jesucristo, presente en todos los tabernáculos del mundo, en reparación de los ultrajes con que Él es ofendido; y por los méritos infinitos de su Santísimo Corazón e intercesión del Inmaculado Corazón de María, os pido la conversión de los pecadores.

Oración Preparatoria


Oh, Santísima Virgen María, Reina del Rosario y Madre de misericordia, que te dignaste manifestar en Fátima la ternura de vuestro Inmaculado Corazón trayéndonos mensajes de salvación y de paz. Confiados en vuestra misericordia maternal y agradecidos a las bondades de vuestro amantísimo Corazón, venimos a vuestras plantas para rendiros el tributo de nuestra veneración y amor. Condédenos las gracias que necesitamos para cumplir fielmente vuestro mensaje de amor, y la que os pedimos en esta Novena, si ha de ser para mayor gloria de Dios, honra vuestra y provecho de nuestras almas. Así sea.

Día Primero


Penitencia Y Reparación


¡Oh, Santísima Virgen María, Madre de los pobres pecadores!, que apareciendo en Fátima, dejaste transparentar en vuestro rostro celestial una leve sombra de tristeza para indicar el dolor que os causan los pecados de los hombres y que con maternal compasión exhortaste a no afligir más a vuestro Hijo con la culpa y a reparar los pecados con la mortificación y la penitencia. Dadnos la gracia de un sincero dolor de los pecados cometidos y la resolución generosa de reparar con obras de penitencia y mortificación todas las ofensas que se infieren a vuestro Divino Hijo y a nuestro Corazón inmaculado.

Oración Final


¡Oh, Dios, cuyo Unigénito, con su vida, muerte y resurrección, nos mereció el premio de la salvación eterna! Os suplicamos nos concedas que, meditando los misterios del Santísimo Rosario de la bienaventurada Virgen María, imitemos los ejemplos que nos enseñan y alcancemos el premio que prometen. Por el mismo Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Día Segundo


Santidad De Vida


¡Oh, Santísima Virgen María, Madre de la divina gracia!, que vestida de nívea blancura te apareciste a unos pastorcitos sencillos e inocentes, enseñándonos así cuánto debemos amar y procurar la inocencia del alma, y que pediste por medio de ellos la enmienda de las costumbres y la santidad de una vida cristiana perfecta. Concédenos misericordiosamente la gracia de saber apreciar la dignidad de nuestra condición de cristianos y de llevar una vida en todo conforme a las promesas bautismales.

Todo lo demás como en el día primero.

Día Tercero


Amor A La Oración


¡Oh, Santísima Virgen María, vaso insigne de devoción!, que te apareciste en Fátima teniendo pendiente de vuestras manos el Santo Rosario, y que insistentemente repetías: "Orad, orad mucho", para alejar por medio de la oración los males que nos amenazan. Concédenos el don y el espíritu de la oración, la gracia de ser fieles en el cumplimiento del gran precepto de orar, haciéndolo todos los días, para así poder observar bien los santos mandamientos, vencer las tentaciones y llegar al conocimiento y amor de Jesucristo en esta vida y a la unión feliz con Él en la otra.

Todo lo demás como en el día primero.

Día Cuarto


Amor A La Iglesia


¡Oh, Santísima Virgen María, Reina de la Iglesia!, que exhortaste a los pastorcitos de Fátima a rogar por el Papa, e infundiste en sus almas sencillas una gran veneración y amor hacia él, como Vicario de vuestro Hijo y su representante en la Tierra. Infunde también a nosotros el espíritu de veneración y docilidad hacia la autoridad del Romano Pontífice, de adhesión inquebrantable a sus enseñanzas, y en él y con él un gran amor y respeto a todos los ministros de la santa Iglesia, por medio de los cuales participamos la vida de la gracia en los sacramentos.

Todo lo demás como en el día primero.

Día Quinto


María Salud De Los Enfermos


¡Oh, Santísima Virgen María, salud de los enfermos y consoladora de los afligidos!, que movida por el ruego de los pastorcitos, obraste ya curaciones en vuestras apariciones en Fátima, y habéis convertido este lugar, santificado por vuestra presencia, en oficina de vuestras misericordias maternales en favor de todos los afligidos. A Vuestro Corazón maternal acudimos llenos de filial confianza, mostrando las enfermedades de nuestras almas y las aflicciones y dolencias todas de nuestra vida. Echad sobre ellas una mirada de compasión y remediadlas con la ternura de vuestras manos, para que así podamos serviros y amaros con todo nuestro corazón y con todo nuestro ser.

Todo lo demás como en el día primero.

Día Sexto


María, Refugio De Los Pecadores


¡Oh, Santísima Virgen María, refugio de los pecadores!, que enseñaste a los pastorcitos de Fátima a rogar incesantemente al Señor para que esos desgraciados no caigan en las penas eternas del infierno, y que manifestaste a uno de los tres que los pecados de la carne son los que más almas arrastran a aquellas terribles llamas. Infundid en nuestras almas un gran horror al pecado y el temor santo de la justicia divina, y al mismo tiempo despertad en ellas la compasión por la suerte de los pobres pecadores y un santo celo para trabajar con nuestras oraciones, ejemplos y palabras por su conversión.

Todo lo demás como en el día primero.

Día Séptimo


María, Alivio De Las Almas Del Purgatorio


¡Oh, Santísima Virgen María, Reina del purgatorio!, que enseñaste a los pastorciutos de Fátima a rogar a Dios por las almas del purgatorio, especialmente por las más abandonadas. Encomendamos a la inagotable ternura de vuestro maternal Corazón todas las almas que padecen en aquel lugar de purificación, en particular las de todos nuestros allegados y familiares y las más abandonadas y necesitadas; alíviales sus penas y llévalas pronto a la región de la luz y de la paz, para cantar allí perpetuamente vuestras misericordias.

Todo lo demás como en el día primero.

Día Octavo


María, Reina Del Rosario


¡Oh, Santísima Virgen María!, que en vuestra última aparición te diste a conocer como la Reina del Santísimo Rosario, y en todas ellas recomendaste el rezo de esta devoción como el remedio más seguro y eficaz para todos los males y calamidades que nos afligen, tanto del alma como del cuerpo, así públicas como privadas. Infundid en nuestras almas una profunda estima de los misterios de nuestra Redención que se conmemoran en el rezo del Rosario, para así vivir siempre de sus frutos. Concédenos la gracia de ser siempre fieles a la práctica de rezarlo diariamente para honraros a Vos, acompañando vuestros gozos, dolores y glorias, y así merecer vuestra maternal protección y asistencia en todos los momentos de la vida, pero especialmente en la hora de la muerte.

Todo lo demás como en el día primero.

Día Noveno


El Inmaculado Corazón De María


¡Oh, Santísima Virgen María, Madre nuestra dulcísima!, que escogiste a los pastorcitos de Fátima para mostrar al mundo las ternuras de vuestro Corazón misericordioso, y les propusiste la devoción al mismo como el medio con el cual Dios quiere dar la paz al mundo, como el camino para llevar las almas a Dios, y como una prenda suprema de salvación. Haced, ¡oh, Corazón de la más tierna de las madres!, que sepamos comprender vuestro mensaje de amor y de misericordia, que lo abracemos con filiar adhesión y que lo practiquemos siempre con fervor; y así sea vuestro Corazón nuestro refugio, nuestro consuelo y el camino que nos conduzca al amor y a la unión con vuestro Hijo Jesús.

Todo lo demás como en el día primero.

viernes, 8 de mayo de 2020

Novena A Nuestra Señora Del Rosario De Chiquinquira

Novena En Honor De Nuestra Señora Del Rosario De Chiquinquirá


Novena A Nuestra Señora Del Rosario De Chiquinquira

Presentación


Rezar o "hacer" una novena consiste en orar con devoción durante nueve días de manera personal o comunitaria para obtener gracia, una intención especial o también como camino de preparación para alguna solemnidad o fiesta religiosa.

Hay novenas dedicadas a Cristo con la "Novena de Navidad"; al Espíritu Santo, a la Virgen María o a los santos. Y, aunque no es una celebración propiamente litúrgica sino devocional, la novena es una catequesis y una ayuda valiosa en la espiritualidad cristiana cuando está fundamentada en una sólida doctrina.

Aunque en el pueblo judío no se celebraban novenarios, la hora nona era uno de los momentos más importantes de la oración en la Sinagoga. En nuestra Liturgia de las Horas también los cristianos conservamos la celebración de la Hora Nona, que reviste un carácter especialmente cristológico al recordar la hora de la muerte del Señor en la cruz.

Fue en Francia y España donde se introdujo la costumbre de una "novena de preparación" para celebrar el Nacimiento de Cristo, en simbólica devoción que recordaba los nueve meses de espera de la Virgen María; de ahí la ubicación litúrgica del día de la Anunciaciónb del Señor el 25 de marzo, nueve meses exactos antes del 25 de diciembre, motivo que da origen a la costumbre de preparar la solemnidad del Misterio de la Navidad con una novena. Así, mientras María se prepara para el nacimiento de su Hijo, nosotros nos preparamos para recibirlo en nuestro corazón.

El propio Señor Jesucristo pidió a los Apóstoles que después de su Ascensión a los cielos, ellos se prepararan en oración para la venida del Espíritu Santo: "Todos ellos perseveraban unánimes en la oración junto con María, la Madre de Jesús". (Hechos de los Apóstoles 1, 14). De igual manera, en la revelación a Santa Margarita Alacoque recomendó el Señor que se celebrara un homenaje de nueve viernes consecutivos a su Divino y Sagrado Corazón. También lo hizo el Señor en su místico diálogo con Santa Faustina Kowalska: "Deseo que durante nueve días lleves a las almas a la fuente de mi misericordia para que saquen fuerzas, alivio y toda gracia que necesiten para afrontar las dificultades de la vida".

Esta novena, que antecede y prepara la fiesta de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, Reina y Patrona de Colombia, es simultáneamente camino de oración y meditación durante el presente novenario para celebrar el Centenario de su coronación como Reina de Colombia, que se conmemoró el 9 de julio de 2019.

En su visita apostólica al Santuario Mariano Nacional de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, en 1986, el Beato Juan Pablo II obsequió a Nuestra Señora del Rosario una preciosa plegaria con la cual, siguiendo una a una las partes del Ave María, consagró la Nación Colombiana a la Santísima Virgen María. La presente novena reproduces esta hermosa plegaria de consagración distribuida en nueve momentos correspondientes a los nueve días de preparación.

Reseña Histórica


¿HASTA CUÁNDO, ROSA DEL CIELO, VAS A ESTAR TAN ESCONDIDA?


La historia de la milagrosa Renovación de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá se remonta a mediados del siglo XVI cuando los failes dominicos comienzan su misión evangelizadora en la región central de lo que hoy es el corazón del territorio de Colombia. Por aquellos tiempos, un caballero proveniente de España, Antonio de Santana, obtiene en 1560 la encomienda de Suta, ubicada en el Valle de Sequencipá en dicha región (hoy Boyacá).

Entre 1560 y 1562, llega también procedente de España fray Andrés Jadraque, misionero dominico, que ve necesario entronizar en dicha capilla del encomendero una imagen de la Virgen del Rosario, advocación muy venerada y difundida por su Orden Dominicana. Cerca del lugar, en la ciudad de Tunja, vivía un pintor, también de origen español, llamado Alonso de Narváez, con quien acuerdan la pintura de la imagen de Nuestra Señora del Rosario con el Niño Jesús en brazos, acompañada por los santos patronos del encomendero y del fraile, San Antonio de Padua y el Apóstol San Andrés respectivamente.

Don Alonso de Narváez utiliza una mezcla de tierra de colores con zumo de yerbas y flores, para pintar la imagen en un lienzo de algodón tejido por los indígenas. La Madre del Rosario, vestida de rosa y manto celeste, se erige de pie sobre un creciente de luna, mientras dirige tiernamente su maternal mirada al Niño Jesús que, apoyado en el brazo izquierdo de la Madre celestial, juega con una avecilla que sostiene en su mano. A la derecha de la Virgen, sereno y reverente, se yergue San Antonio de Padua con su tradicional hábito de los frailes menores, mientras a la izquierda San Andrés sostiene la cruz en aspa que recuerda su martirio, al igual que el vibrante rojo sangre que baña en bermejos tonos carmesí su capa de Apóstol peregrino.

La hermosa imagen fue solemnemente entronizada en la capilla tachada con paja silvestre en la tierra de "Aposentos", donde fray Andrés catequizaba a los nativos indígenas de la región de Suta. Allí permaneció durante más de una década la imagen de la Virgen del Rosario con sus dos ilustres santos edecanes. Sin embargo, 12 años más tarde, en 1574, la misión iniciada en aquellas tierras por los frailes dominicos debió pasar a otras manos, y fray AQndrés Jadraque fue enviado a otro convento. Con el tiempo la capilla doctrinera se deterioró de tal manera que las goteras y el sol estropearon el lienzo de la Virgen, quedando prácticamente borrada del todo la imagen de Narváez.

Dos años más tarde, en 1576, el cura doctrinero de Suta, Don Juan Alemán de Leguizamón, encontró el lienzo, pero estaba tan deteriorado y en tan mal estado que decidió retirarlo del altar y se lo entregó al encomendero en presencia de su esposa, Doña Catalina de Irlos. El lienzo fue destinado a una despensa de granos para servicio doméstico, y fue especialmente utilizado por su textura de algodón pasa sacar trigo al sol.

Un año más tarde, muere el encomendero Don Antonio de Santana y su esposa Catalina se traslada a la pequeña aldea de Chiquinquirá, entonces un lugar pantanoso y despoblado donde reinaban la neblina y el frío. Entre sus enseres domésticos Doña Catalina lleva el antiguo lienzo destinado ahora para secar el trigo.

En 1585 llega a Tunja María Ramos, esposa de Pedro de Santana, hermano de Don Antonio. Pronto se traslada a Chiquinquirá para acompañar a su viuda cuñada Doña Catalina de Irlos. Allí encontró el lienzo abandonado, y al enterarse que en él había estado pintada una imagen de la Virgen, lo recogió, lo arregló y lo colocó en alto, frente al cual pronunciaba diariamente esta bella oración: "¿Hasta cuándo, Rosa del cielo, habéis de estar tan escondida? ¿Cuándo será el día en que os manifestéis y os dejéis ver al descubierto para que mis ojos se regalen de vuestra soberana hermosura, que llene de gozo y alegría mi alma?" Estas hermosas palabras las repetía María Ramos todos los días hasta que por fin fueron benignamente escuchadas.

El viernes 26 de diciembre de 1586 a las nueve de la mañana, después de haber permanecido María Ramos durante más de dos horas en oración, se levantó de su asiento para salir de la capilla. En aquel instante pasaba por allí una india que venía de Muzo, llamada Isabel, con un niño llamado Miguel de unos cuatro o cinco años. Al pasar por frente a la puerta de la capilla dijo el niño a la mujer que lo llevaba: "¡Mire, mire!" Miró la mujer hacia la capilla y vio que la imagen de Nuestra Señora estaba en el suelo y despedía de sí una luz que llenaba de claridad toda la capilla. Llena de asombro dijo en altavoz a María Ramos, que iba saliendo del oratorio: "Mire, mire, Señora, que la Madre de Dios se ha bajado de su sitio, está en vuestro asiento y parece que se está quemando". Miró María Ramos y admirada de ver tan estupendo prodigio, llena de asombro se dirigió llorando hacia el altar, se arrojó a los pies de la sagrada Imagen; con mucho temor puso los ojos en ella y vio cumplidos sus deseos, pues, estaba patente la imagen de la Madre de Dios en el sitio mismo donde la piadosa María Ramos solía orar.

La imagen de la Virgen lucía con una hermosura sin igual, con unos colores muy vivos y despidiendo de sí grandes resplandores que bañaban de luz a los santos que tenía a los lados y llenaba de claridad toda la capilla. Tenía el rostro muy encendido. Toda la pintura estaba renovada completamente. Después de una hora, alzaron el cuadro con mucho temor y reverencia y lo colocaron en el mismo lugar donde se encontraba antes del milagro. El rostro de la Madre Santísima permaneció encendido todo aquel día; después, la imagen quedó tal como hoy se contempla. La noticia del prodigio se propagó rápidamente por todos los lugares circunvecinos, cuyos moradores presurosos acudieron a ver la imagen renovada.

Iniciación


Señal de la Cruz: En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

A continuación se hace un breve examen de conciencia en piadoso silencio y profundo recogimiento.

Acto De Contrición


Señor mío Jesucristo, Dios misericordia y de todo consuelo, que haces infinitas maravillas en el cielo y la tierra; Tú, Señor, que nos hiciste a tu imagen y semejanza, que nos llamas constantemente a participar de tu gloria y de la felicidad eterna; por el inmenso amor que nos tienes y tu gran misericordia, te suplicamos fervorosamente por el amor que tienes a tu Santísima Madre, en cuyo honor hacemos está novena bajo la dulce advocación de Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá, que nos concedas el perdón de todos nuestros pecados. Por ella, dulce Jesús, concédenos tu clemencia y tu perdón para que al igual que el lienzo renovado de nuestra Madre celestial, también nuestros corazones se renueven en tu amor, tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

Oración Para Todos Los Días


Reina Madre del Rosario de Chiquinquirá, bella flor de nuestra tierra, renovada en destellos de luz y de hermosura, luces radiante en tu imagen sobrerana los colores del patrio pabellón. Eres tú nuestra gloria y el orgullo de nuestra raza, madre de Dios y madre nuestra. En rústico lienzo tu rostro se ilumina y renuevas tu imagen en celestial fulgor, dando a tus hijos la graciosa prenda de la luz inmortal de tu Hijo Salvador.

Ciñe tus sienes la real diadema que corona tu hermosura y tu maternal bondad, símbolo fiel de nuestro entrañable afecto y de tus hijos el filial amor. A Ti te cantan celestiales voces que te aclaman por Reina de la paz y el pueblo entero jubiloso te presenta el don de su fervor. En los difíciles tiempos de dolor y angustia tú, que eres Madre de Misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra; extiendes tu cetro soberano y cubres gloriosa con tu egregio manto a todos los que sufren la tribulación.

Hermosas flores mezcladas con tierra colombiana dieron a tu precioso lienzo celestial color; brote la tierra perfumadas flores que rindan culto a tu sagrada imagen, Madre llena de gracia y de virtud. Tu divina presencia renovada, Reina Madre, bendiga nuestra amada tierra y renueve a tus hijos en la luz de la verdad.

Vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos, inagotable fuente de gracia y de ternura; recibe complacida Madre y Señora, la humilde romería de nuestro inquieto corazón que llega peregrino a tu Santuario, casa del consuelo y la alegría, donde tú, Oh, Madre Clemente y Pía, escuchas nuestros clamores. Amén.

Día Primero


¡Alégrate, María!

(De La Oración y Homilía del Beato Juan Pablo II, Chiquinquirá julio de 1986)


Alégrate, María. Te saludamos con el Ángel: Llena de gracia. el Señor está contigo.

Te saludamos con Isabel: ¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu viente! ¡Feliz porque has creído a las promesas divinas!

Te saludamos con las palabras del Evangelio: Feliz porque has escuchado la Palabra de Dios y la has cumplido. Dichosa, porque a impulsos de tu fe, en respuesta al anuncio del ángel, acogiste en tu seno la Palabra del Dios vivo.

Dichosa Tú, María, por haber pronunciado aquel bienaventurado "fiat" que te convirtió, por virtu inefable, de Sierva del Señor en la Madre del Verbo Eterno: Dios de Dios, Luz de Luz, hecho hombre en tus entrañas virginales. ¡El Verbo se hizo hombre! (Jn 1, 14)

Rezar tres Avemarías.

Gozos


Pues eres de los pecadores el consuelo y la alegría
¡Oh Madre, clemente y pía escucha nuestros clamores!

I


Reina Madre de Colombia, de oro patrio coronada,
es tu imagen renovada de tu pueblo regocijo,
renueva, Madre, a tus hijos y escucha nuestros clamores
por la paz y la alegría.

Pues eres de los pecadores el consuelo y la alegría
¡Oh Madre, clemente y pía escucha nuestros clamores!

II


Si en tu imagen hermosa de Chiquinquirá encontramos
todo el bien que deseamos en esta vida penosa,
si en todo tiempo, graciosa, nos dispensas tus favores
con franca soberanía.

Pues eres de los pecadores el consuelo y la alegría
¡Oh Madre, clemente y pía escucha nuestros clamores!

III


Peregrino de esperanza, todo el pueblo colombiano,
a tu santuario mariano en fraterna procesión
implora con devoción de tu bondad los favores
en humilde romería.

Pues eres de los pecadores el consuelo y la alegría
¡Oh Madre, clemente y pía escucha nuestros clamores!

IV


Fénix del amor, renovada para remediar al hombre
ostentas este renombre en tu Imagen sagrada;
con tal timbre coronada, se aumentan más los ardores
de nuestro amor cada día.

Pues eres de los pecadores el consuelo y la alegría
¡Oh Madre, clemente y pía escucha nuestros clamores!

V


Escoltan tu dulce imagen dos celestes edecanes,
inmaculados guardianes: San Andrés y San Antonio;
de Domingo testimonio sus hijos predicadores,
te custodian noche y día.

Pues eres de los pecadores el consuelo y la alegría
¡Oh Madre, clemente y pía escucha nuestros clamores!

VI


Como aquella nubecilla que Elías vio sobre el Carmelo
así por nuestros consuelos obras esta maravilla;
de una oscura Imagencilla salieron magnos primores,
que son asombro del día.

Pues eres de los pecadores el consuelo y la alegría
¡Oh Madre, clemente y pía escucha nuestros clamores!

VII


¡Qué copiosa y qué incesante es la lluvia soberana
de milagros, con que ufana nos beneficias amante.
No se da ningún instante sin que derrames favores
con general bizarría!

Pues eres de los pecadores el consuelo y la alegría
¡Oh Madre, clemente y pía escucha nuestros clamores!

VIII


Todo el que imploró confiado con sincera devoción
de tu amparo protección salió siempre consolado;
infinitos han mudado en delicias sus dolores
porque buscaron tu guía.

Pues eres de los pecadores el consuelo y la alegría
¡Oh Madre, clemente y pía escucha nuestros clamores!

IX


No hay enfermedad penosa, no hay trabajo ni desgracia
que Tú con tanta eficacia no remedies generosa;
si es que con fe fervorosa el que busca tus amores
de los vicios se desvía.

Pues eres de los pecadores el consuelo y la alegría
¡Oh Madre, clemente y pía escucha nuestros clamores!

X


Lo confiesa así gozoso todo el pueblo colombiano,
porque jamás clamó en vano bajo tu auxilio amoroso;
pues de modo portentoso en tus congojas mayores
Tú le diste la alegría.

Pues eres de los pecadores el consuelo y la alegría
¡Oh Madre, clemente y pía escucha nuestros clamores!

XI


Casa común del consuelo tu hermoso templo sagrado,
pues en él has franqueado todo el maternal desvelo.
Por eso con tanto anhelo, sin recelos ni temores,
te clamamos noche y día.

Pues eres de los pecadores el consuelo y la alegría
¡Oh Madre, clemente y pía escucha nuestros clamores!

XII


¡Pueblo de Chiquinquirá, tierra mil veces dichosa!
¡Qué riqueza tan preciosa Dios en tu campo nos da!
¡Oh, qué celestial maná de tan distintos sabores
vierte en su imagen María!

Pues eres de los pecadores el consuelo y la alegría
¡Oh Madre, clemente y pía escucha nuestros clamores!

Oración Final


Padre celestial,
en tu amorosa solicitud
has querido favorecer a nuestra patria
dándonos en Chiquinquirá
un signo de tu presencia;
por la intercesión maternal
de nuestra reina y patrona,
cuyo patrocinio hoy celebramos,
concédenos crecer en la fe
y lograr nuestro desarrollo
por caminos de paz y de justicia.
Por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

Día Segundo


Tú Eres La ¡Llena De Gracia!

(De La Oración y Homilía del Beato Juan Pablo II, Chiquinquirá julio de 1986)


Te saludamos, Madre de Chiquinquirá, tú eres la ¡llena de gracia! Te alabamos, Hija predilecta del Padre. te bendecimos, Madre del Verbo divino. Te veneramos, Sagrario del Espíritu Santo. Te invocamos, Madre y Modelo de toda la Iglesia. Te contemplamos, imagen realizada de las esperanzas de toda la humanidad.

Tu fe es incesamentemente la guía de nuestra fe. El Espíritu Santo se vale de Ti, oh Sierva del Señor, para derramar sobre nosotros la gracia de la que fuiste llena con el anuncio del Ángel. Participamos en tu fe, María. En el horizontre de nuestra vida -de esta vida nuestra, a veces difícil y llena de oscuridad- aparece una gran luz: Jesucristo tu Hijo, al que nos entregas con amor de madre.

El profeta Isaías nos dice del Mesías que "Su nombre será: Maravilla de Consejero, Dios fuerte, Padre para siempre, Príncipe de la Paz". (Is 9,5).

Rezar tres Avemarías.

Todo lo demás como en el día primero.

Día Tercero


¡El Señor Está Contigo!

(De La Oración y Homilía del Beato Juan Pablo II, Chiquinquirá julio de 1986)


¡El Señor está contigo! Tú eres la Virgen de la Anunciación, el Sí de la humanidad entera al misterio de la salvación.

Tú eres la Hija de Sión y el Arca de la nueva Alianza en el misterio de la visitación.

Tú eres la Madre de Jesús, nacido de Belén, la que lo mostraste a los sencillos pastores y a los sabios de Oriente.

Tú eres la Madre que ofrece a su Hijo en el templo, lo acompaña hasta Egipto, lo conduce a Nazaret.

Virgen de los caminos de Jesús, de la vida oculta y del milagro de Caná. Madre Dolorosa del Calvario y Virgen gozosa de la Resurrección. Tú eres la Madre de los discípulos de Jesús en la espera y en el gozo de Pentecostés.

Rezar tres Avemarías.

Todo lo demás como en el día primero.

Día Cuarto


Bendita Porque Creíste En La Palabra Del Señor

(De La Oración y Homilía del Beato Juan Pablo II, Chiquinquirá julio de 1986)


Porque esperaste en sus promesas, porque fuiste perfecta en el amor. Bendita por tu caridad premurosa con Isabel, por tu bondad materna en Belén, por tu fortaleza en la persecución, por tu perseverancia en la búsqueda de Jesús en el templo, por tu vida sencilla en Nazaret, por tu intercesión en Caná, por tu presencia maternal junto a la cruz, por tu fidelidad en la espera de la resurrección, por tu oración asidua en Pentecostés. Bendita eres por la gloria de tu Asunción a los cielos, por tu materna protección sobre la Iglesia, por tu constante intercesión por toda la humanidad.

Rezar tres Avemarías.

Todo lo demás como en el día primero.

Día Quinto


Bendita Por El Fruto De Tu Vientre

(De La Oración y Homilía del Beato Juan Pablo II, Chiquinquirá julio de 1986)


Bendito el fruto de tu vientre. Tú eres María, la Madre del Señor, la que lleva por los caminos del mundo, irradiando la salvación, a aquel que es el Emmanuel, el Dios con nosotros, el Dios cercano que ha venido a habitar en medio de los hombres (Jn 1, 14).

¡Dichosa Tú, porque gracias a tu acatamiento de la Palabra de Dios, se cumplió, ya en la plenitud de los tiempos, el acontecimiento más señalado por los profetas para la vida y para historia de la humanidad: "El pueblo que andaba en tinieblas, vio una luz grande" (Is 9,2): tu Hijo Jesucristo, el Hijo del Dios vivo, el Redentor del hombre, el Redentor del mundo!

Por eso eres María la "Estrella de la evangelización"; la que, con su bondad maternal, acerca a todos -y en especial a los humildes- a los más sublimes misterios de nuestra religión.

Rezar tres Avemarías.

Todo lo demás como en el día primero.

Día Sexto


¡Santa María, Madre De Dios!

(De La Oración y Homilía del Beato Juan Pablo II, Chiquinquirá julio de 1986)


Santa María, Madre e Dios, queremos consagrarnos a Ti porque eres Madre de Dios y Madre nuestra. Porque tu Hijo Jesús nos confió a todos a Ti. Porque has querido ser Madre de esta Iglesia de Colombia y has puesto aquí en Chiquinquirá tu santuario. Nos consagramos a Ti todos los que hemos venido a visitarte. Te consagro toda la Iglesia de Colombia, con sus Obispos, sacerdotes y fieles; los religiosos y religiosas, que ofrendan su vida por el reino de Cristo. Los jóvenes, que han acogido la llamada del Señor.

Los esposos cristianos en la unidad e indisolubilidad de su amor con sus familias. Los laicos comprometidos en el apostolado. Los jóvenes que anhelan una sociedad nueva. Los niños que merecen un mundo más pacífico y humano. Los enfermos, los pobres, los encarcelados, los perseguidos, los huérfanos, los desesperados, los moribundos.

Te consagro toda esta nación de Colombia de la que eres, Virgen de Chiquinquirá, Patrona y Reina. Que resplandezcan en sus instituciones los valores del Evangelio.

Rezar tres Avemarías.

Todo lo demás como en el día primero.

Día Séptimo


¡Ruega Por Nosotros Pecadores!

(De La Oración y Homilía del Beato Juan Pablo II, Chiquinquirá julio de 1986)


¡Ruega por nosotros pecadores! Madre de la Iglesia, bajo tu patrocinio nos acogemos y a tu inspiración nos encomendamos. Te pedimos por la Iglesia de Colombia, para que sea fiel en la pureza de la fe, en la firmeza de la esperanza, en el fuego de la caridad, en la disponibilidad apostólica y misionera, en el compromiso por promover la justicia y la paz entre los hijos de esta tierra bendita.

Te suplicamos que toda la Iglesia de Latinoamérica se mantenga siempre en perfecta comunión de fe y de amor, unida a la Sede de Pedro con estrechos vínculos de obediencia y de caridad.

Te encomendamos la fecundidad de la nueva evangelización, la fidelidad en el amor de preferencia por los pobres y la formación cristiana de los jóvenes, el aumento de las vocaciones sacerdotales y religiosas, la generosidad de los que se consagran a la misión, la unidad y la santidad de todas las familias.

Rezar tres Avemarías.

Todo lo demás como en el día primero.

Día Octavo


¡Ahora Y En La Hora De Nuestra Muerte!

(De La Oración y Homilía del Beato Juan Pablo II, Chiquinquirá julio de 1986)


¡Virgen del Rosario, Reina de Colombia, Madre nuestra! Ruega por nosotros ahora. Concédenos el don inestimable de la paz, la superación de todos los odios y rencores, la reconciliación de todos los hermanos. Que cese la violencia fratricida. Que progrese y se consolide el diálogo y se inaugure una convivencia pacífica. Que se abran nuevos caminos de justicia y de prosperidad. Te lo pedimos a Ti a quien invocamos como Reina de la Paz. ¡Ahora y en la hora de nuestra muerte!

Te encomendamos a todas las víctimas de la injusticia y de la violencia, a todos los que han muerto en las catástrofes naturales, a todos los que en la hora de la muerte acuden a Ti como Madre y Patrona. Sé para todos nosotros, Puerta del Cielo, vida, dulzura y esperanza, para que juntos podamos contigo glorificar al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo. ¡Amén!

Rezar tres Avemarías.

Todo lo demás como en el día primero.

Día Noveno


Dios Te Salve, Reina Madre De Misericordia

(Beato Juan Pablo II, México, 1979)


¡Te saludamos, Reina Madre de misericordia, Madre del verdadero Dios y Madre de Iglesia! Tú, que desde tu Santuario manifiestas tu clemencia y tu compasión a todos los que solicitan tu amparo; escucha la oración que con filial confianza te dirigimos, y preséntala ante tu Hijo Jesús, único Redentor nuestro.

Madre de misericordia, Maestra del sacrificio Escondido y silencioso, a Ti, que sales al encuentro de nosotros, los pecadores, te consagramos también nuestra vida, nuestros trabajos, nuestras alegrías, nuestras enfermedades y nuestros dolores. Intercede ante tu Hijo por la paz, la justicia y la prosperidad de nuestro pueblo.

Queremos ser totalmente tuyos. Concede a nuestros hogares la gracia de amar y de respetar la vida que comienza con el mismo amor con el que concebiste en tu seno la vida del Hijo de Dios.

Madre del Amor Hermoso, protege a nuestras familias, bendice la educación de nuestros hijos. Vida, Dulzura y Esperanza nuestra, míramos con compasión y enséñanos a ir continuamente contigo a Jesús y, si caemos, ayúdanos a levantarnos, a volver a él, mediante la confesión de nuestras culpas y pecados en el sacramento de la Penitencia, que trae sosiego al alma.

Así, Madre Santísima, con la paz de Dios en la conciencia, con nuestros corazones libres de mal y de odios, podremos llevar a todos la verdadera alegría y la verdadera paz, que vienen de tu Hijo, nuestro Señor Jesucristo, que con Dios Padre y con el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Rezar tres Avemarías.

Todo lo demás como en el día primero.