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Santísima Trinidad

Gloria al Padre, gloria al Hijo y gloria al Espíritu Santo, como era en un principio, ahora y siempre, por los siglos de los siglos. Amén.

Sagrada Familia

Jesús, José y María os doy el corazón y el alma mía.

Sagrado Corazón De Jesús

Sagrado Corazón De Jesús, en vos confío.

Inmaculado Corazón De María

Inmaculado Corazón de María, sed la salvación del alma mía.

Espíritu Santo

Espíritu Santo, ilumíname y santifícame.

viernes, 28 de octubre de 2022

Novena A La Virgen Desatanudos

 Novena A La Virgen Desatanudos

Novena A La Virgen Que Desata Nudos

La devoción a la Virgen Desatanudos se ha propagado por todo el mundo, sobre todo en los últimos años en Argentina y Latinoamérica. Es invocada como auxilio en los conflictos y dificultades en la vida y especialmente, en los matrimoniales. La fiesta de la Virgen Desatadora de Nudos se celebra el 8 de diciembre.

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor, Dios nuestro. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Acto De Contrición (Para todos los días)

Pésame, Dios mío, y me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido. Pésame por el infierno que merecí y por el cielo que perdí; pero mucho más me pesa, porque pecando ofendí un Dios tan bueno y tan grande como Tú; antes querría haber muerte que haberte ofendido, y propongo firmemente, ayudado por tu divina gracia, no pecar más y evitar las ocasiones próximas de pecado. Amén.

Oración Inicial

Santísima Virgen María, "la que desata los nudos", te ofrezco esta novena pidiéndote por las siguientes intenciones: (aquí se dicen y recuerdan los favores que se quieren alcanzar).

Consideración Del Día

Día Primero | Día Segundo | Día Tercero | Día Cuarto | Día Quinto | Día Sexto | Día Séptimo | Día Octavo | Día Noveno

Primer Día

"Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, porque Él salvará a su pueblo de todos sus pecados". (Mt 1, 21)

Breve Reflexión

Jesús es el gran desatador de nuestros pecados (nudos); pero también la Virgen María es la que le dio su carne y su sangre para que hecho hombre pudiera salvarnos del pecado y de la muerte. Dios se valió de una mujer para salvarnos; también se quiere valer de nosotros, como instrumentos para que su Hijo Jesús nos siga salvando.

Padrenuestro, Diez Avemarías y Gloria. Luego continuar con la Oración a Nuestra Señora La Que Desata Los Nudos y la Oración de Consagración a María.

Segundo Día

"El ángel le respondió; el Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso el niño será Santo y será llamado Hijo de Dios". (Lc 1, 21)

Breve Reflexión

Es Dios, Espíritu Santo, el que fecundo el vientre purísimo de María para que su Hijo, Nuestro Señor Jesucristo, naciera como hombre. Debido al pecado original es que no tenemos la posibilidad de nacer santos; pero desde el mismo momento en el que somos bautizados, acto por el cual se nos libra del pecado original, nuestro objetivo debe y tiene que ser el alcanzar la santidad, es decir, estar junto a Jesús en la vida eterna.

Padrenuestro, Diez Avemarías y Gloria. Luego continuar con la Oración a Nuestra Señora La Que Desata Los Nudos y la Oración de Consagración a María.

Tercer Día

"María dijo entonces: yo soy la servidora del Señor, que se cumpla en mí lo que has dicho. Y el ángel se alejó". (Lc 1, 38)

Breve Reflexión

Debemos tratar de imitar la actitud de servicio de María. Es necesario que estemos con aquellas personas que tienen la necesidad de la Palabra de Dios, la que puede ser transmitida también con los pequeños actos buenos que realizamos cotidianamente.

Padrenuestro, Diez Avemarías y Gloria. Luego continuar con la Oración a Nuestra Señora La Que Desata Los Nudos y la Oración de Consagración a María.

Cuarto Día

"Vayamos a Belén y veamos lo que ha sucedido... fueron rápidamente y encontraron a María y al recién nacido acostado en el pesebre. Al verlo contaron lo que había oído decir de este niño... mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón". (Lc 2, 15-19)

Breve Reflexión

Es nuestra misión, como cristianos y como miembros de una misma Iglesia, el difundir a todo el mundo la Buena Noticia del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo. Para esto debemos alimentarnos permanentemente de su palabra en la Santa Misa y, al igual que María, guardarla y meditarla en nuestro corazón.

Padrenuestro, Diez Avemarías y Gloria. Luego continuar con la Oración a Nuestra Señora La Que Desata Los Nudos y la Oración de Consagración a María.

Quinto Día

"Su padre y su madre estaban admirados por lo que oían decir de Jesús. El anciano Simeón, después de bendecirlos, dijo a María, la madre: 'Este niño será causa de caída y elevación para muchos en Israel; será signo de contradicción, y a ti misma, una espada te atravesará el corazón'".

Breve Reflexión

Desde niño, Jesús cumplió con la misión encomendada por su Padre celestial, que fue la de transmitir su palabra. Sin embargo, no siempre fue entendido y aceptado dicho mensaje, lo cual derivó en su muerte. Pidámosle a Cristo, por intercesión de María, que nos llene de valor para cambiar aquellas cosas que es posible cambiar y serenidad para soportar las que no podemos cambiar.

Padrenuestro, Diez Avemarías y Gloria. Luego continuar con la Oración a Nuestra Señora La Que Desata Los Nudos y la Oración de Consagración a María.

Sexto Día

"Jesús le respondió: Mujer, ¿qué tenemos que ver nosotros? Mi hora no ha llegado todavía. Pero su madre dijo a los sirvientes: Hagan todo lo que Él les diga". (Jn 2, 4-5)

Breve Reflexión

María, siendo Madre de Cristo, siempre hizo lo que Él le dijo. Imitemos permanentemente su obediencia a la voluntad de Dios y escuchémoslo día a día desde el Evangelio donde Jesús nos dice qué quiere que hagamos.

Padrenuestro, Diez Avemarías y Gloria. Luego continuar con la Oración a Nuestra Señora La Que Desata Los Nudos y la Oración de Consagración a María.

Séptimo Día

"Pidan y se les dará, busquen y encontrarán, llamen y se les abrirá. Porque todo el que pide, recibe; el que busca, encuentra; y al que llame, se le abrirá". (Mt 7, 7-8)

Breve Reflexión

La única manera de entablar un diálogo con Cristo o con María es a través de la oración. La oración hecha con fe es el arma más poderosa para luchar contra las confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. No olvidemos que Dios nos escucha siempre, pero a veces no nos da lo que pedimos, sino lo que verdaderamente necesitamos.

Padrenuestro, Diez Avemarías y Gloria. Luego continuar con la Oración a Nuestra Señora La Que Desata Los Nudos y la Oración de Consagración a María.

Octavo Día

"Al ver a la madre y cerca de ella al discípulo a quien Él amaba, Jesús le dijo: 'Mujer, aquí tienes a tu hijo'. Luego dijo al discípulo: 'Aquí tienes a tu madre'. Y desde aquel momento, el discípulo la recibió en su casa". (Jn 19, 26-27)

Breve Reflexión

Tanto es el amor que nos tiene Jesús, que antes de morir nos dejó a María, su propia madre, para que nos cuidara y nos guiara por el camino que Dios preparó para cada uno de nosotros.

Padrenuestro, Diez Avemarías y Gloria. Luego continuar con la Oración a Nuestra Señora La Que Desata Los Nudos y la Oración de Consagración a María.

Noveno Día

"Los apóstoles, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración en compañía de algunas mujeres; de María, la madre de Jesús..." y "al llegar el día de Pentecostés, todos quedaron llenos del Espíritu Santo". (Hch 1, 14 y 2, 1.4)

Breve Reflexión

El Padre nos envía en la fiesta de Pentecostés al Espíritu Santo para que obtengamos la fuerza necesaria para poder transmitir su mensaje. Esa fuerza nos es dada especialmente en el sacramento de la Confirmación junto con sus siete dones y también cada vez que lo pedimos humilde y confiadamente en la oración.

Padrenuestro, Diez Avemarías y Gloria. Luego continuar con la Oración a Nuestra Señora La Que Desata Los Nudos y la Oración de Consagración a María.

Oración A Nuestra Señora La Que Desata Los Nudos

Santa María, llena de la presencia de Dios, durante los días de tu vida, aceptaste con toda humildad la voluntad del Padre, y el maligno, nunca fue capaz de enredarte con sus confusiones. Ya junto a tu Hijo, intercediste por nuestras dificultades, y con toda sencillez y paciencia, nos diste ejemplo de cómo desenredar la madeja de nuestras vidas. Y al quedarte para siempre como Madre Nuestra, pones en orden y haces más claros los lazos que nos unen al Señor. Santa María, Madre de Dios y Madre Nuestra, Tú que con corazón materno desatas los nudos que entorpecen nuestra vida, te pedimos que nos libres de las ataduras y confusiones con que nos hostiga el que es nuestro enemigo. Por tu gracia, por tu intercesión, con tu ejemplo, líbranos de todo mal, Señora Nuestra, y desata los nudos que impiden que nos unamos a Dios, para que, libres de toda confusión y error, lo hallemos en todas las cosas, tengamos en Él puestos nuestros corazones y podamos servirle en nuestros hermanos. Amén.

Oración De Consagración A María

Señora y Madre mía, Virgen Santa María, la que desata los nudos, a tus pies me encuentro para consagrarme a ti. Con filial afecto te ofrezco en este día cuanto soy y cuanto tengo: mis ojos, para mirarte; mis oídos, para escucharte; mi voz, para cantar tus alabanzas; mi vida, para servirte; mi corazón, para amarte. Acepta, Madre mía, el ofrecimiento que te hago y colócame junto a tu corazón inmaculado. Ya que soy todo tuyo, Madre de misericordia, la que desata los nudos que aprisionan nuestro pobre corazón, guárdame y protegedme como posesión tuya. No permitas que me deje seducir por el maligno, ni que mi corazón quede enredado en sus engaños. Enséñame a aceptar los límites de mi condición humana, sin olvidar que puedo superarme con la ayuda de la gracia y que agradezca siempre a Dios por mi existencia. Ilumíname para que no deseche al Creador por las criaturas, ni me aparte del camino que Él pensó para mí. Amén.

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

sábado, 22 de octubre de 2022

Novena A San Jose Para Conseguir Empleo

Novena A San José Para Conseguir Empleo

Introducción

Novena Para Conseguir Trabajo A San Jose

Cuando realizamos la novena milagrosa a San José para encontrar trabajo, nuestras dudas se despejan y vuelve la paz, además, no permitimos que el desespero tome posesión de nosotros. La fe es muy importante cuando realizamos un novenario, ya que sin fe, no podremos alcanzar lo que tanto anhelamos, o tal vez no alcanzamos lo que Dios quiere para nuestra vida. No temas, Dios tiene el control de todo y te dará a tu alcance lo que necesitas.

Inicio

Amoroso y Santo, eres tú, mi Señor Jesús, que por tu infinita bondad diste tu vida por cada uno de nosotros, alabado seas en lo alto; ruego en esta hora que en primer lugar permitas que San José ruegue por mí en tu presencia, sé que escucharás su intercesión.

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor Dios Nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

Oración Inicial

Señor Eterno de la Victoria, el día de hoy permítele la intercesión al bendito San José por mi persona, ya que solo tú, mi Dios, tienes el poder de contestar cada una de mis súplicas por medio de este Santo. Por lo tanto, San José, tú que eres jefe de los trabajadores, escucha mi súplica de encontrar un empleo rápidamente. Sé que tú resuelves, y consolarás mi angustia y tendrás piedad conmigo.

Consideración Del Día

Día Primero | Día Segundo | Día Tercero | Día Cuarto | Día Quinto | Día Sexto | Día Séptimo | Día Octavo | Día Noveno

Primer Día

San José, ayúdame a ser sabio, en todas las decisiones que tenga que tomar. No quiero retractarme por el desespero de mi búsqueda.

(PadrenuestroAvemaría y Gloria. Continuar con la Oración Final).

Segundo Día

San José, intercede por mí delante de Dios Santo, para que me guarde siempre del mal, cólmame de paciencia. Asimismo, de fortaleza, para que valore el empleo que tú me permitas encontrar.

(PadrenuestroAvemaría y Gloria. Continuar con la Oración Final).

Tercer Día

Santo Jesús, atiende la intercesión de tu Santo que ruega por ayuda a mi favor. Igualmente, quiero que me llenes de amor y respeto hacia mi prójimo.

(PadrenuestroAvemaría y Gloria. Continuar con la Oración Final).

Cuarto Día

Ayúdame, San José, a amar a mi hermano, asimismo a todos los que están a mi lado, como tú amaste a mi Salvador Jesús.

(PadrenuestroAvemaría y Gloria. Continuar con la Oración Final).

Quinto Día

Sé que gracias a tu intercesión, muchos seremos salvos del enemigo y es por esta razón que te pido que cuides a todos los hijos de Dios, que buscan empleo urgente.

(PadrenuestroAvemaría y Gloria. Continuar con la Oración Final).

Sexto Día

Ruego que ese sustento que traes a los que te buscan de manera espiritual, igualmente llegue a los que buscan trabajo y derrama tu gracia sobre ellos.

(PadrenuestroAvemaría y Gloria. Continuar con la Oración Final).

Séptimo Día

Sé que al igual que yo, muchas personas tienen deseos en su corazón e imploran por trabajos dignos, pero más allá de eso, está la voluntad de Dios; permite que la cumplamos de igual manera como tú lo hiciste.

(PadrenuestroAvemaría y Gloria. Continuar con la Oración Final).

Octavo Día

Quiero, Señor mío, que mi confianza en ti sea como la que tuvo San José al recibir a tu primogénito; sé que como Él, todos tenemos un gran propósito en el mundo.

(PadrenuestroAvemaría y Gloria. Continuar con la Oración Final).

Noveno Día

Que tu intercesión tenga como resultado que todos nos convirtamos en verdaderos seguidores de Jesucristo, así como también, en buenos trabajadores de su obra.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria. Continuar con la Oración Final).

Oración Final

Grande y poderoso Dios de los ejércitos, sé que la oración de tu Santo José, llegó a tus pies como olor fragante, por consiguiente, pido nuevamente, que me permitas encontrar un trabajo urgente. Igualmente, ayúdame a ser diligente como lo es San José, tu siervo. San José ruega por nosotros, ayúdanos a conocer la verdad y a siempre seguir a nuestro único y verdadero Salvador, que es Jesucristo. Y así, finalmente, ser verdaderamente feliz y santo en la tierra. Amén.

viernes, 21 de octubre de 2022

Rosario Al Sagrado Corazon De Jesus

Rosario Al Sagrado Corazón De Jesús

Rosario Al Sagrado Corazon De Jesus

La devoción al Sagrado Corazón de Jesús es una forma de representar, invocar y adorar el Amor con el que Cristo ama a Su Padre y a todos nosotros. Aunque sus orígenes se remontan a la edad media, e incluso antes, realmente comenzó en el siglo XVII, cuando Jesús se le apareció varias veces a la hermana francesa Margarita María Alacoque.

Las 12 promesas de Nuestro Señor a Santa Margarita María Alacoque a favor de aquellos que están dedicados a Su Sagrado Corazón son:

  1. Les daré todas las gracias necesarias en su estado de vida.
  2. Estableceré la paz en sus casas.
  3. Los consolaré en todas sus aflicciones.
  4. Seré su refugio seguro durante la vida y, sobre todo, en la muerte.
  5. Otorgaré una gran bendición a todas sus empresas.
  6. Los pecadores encontrarán en Mi Corazón la fuente y el océano infinito de la misericordia.
  7. Las almas tibias se volverán fervientes.
  8. Las almas fervientes se montarán rápidamente a la alta perfección.
  9. Bendeciré cada lugar donde se establezca y honre una imagen de Mi Sagrado Corazón.
  10. Le daré al sacerdote el don de tocar los corazones más endurecidos.
  11. Aquellos que promuevan esta devoción tendrán sus nombres escritos en Mi Corazón, para nunca ser borrados.
  12. Te prometo en la misericordia excesiva de Mi Corazón que Mi todopoderoso amor otorgará a todos aquellos que comulguen el primer viernes de cada mes, durante nueve meses consecutivos, la gracia de la penitencia final; no morirán en mi disgusto ni sin recibir los sacramentos; Mi Divino Corazón será su refugio seguro en este último momento.

Se recomienda rezar el Rosario al Sagrado Corazón de Jesús para darle gracias y hacer petición por las necesidades que se tengan. Puede usarse un rosario convencional para usar sus cuentas.

  • En las cuentas grandes: Jesús, dulce y humilde de Corazón, haced el mío, semejante al Vuestro.
  • En Las cuentas pequeñas: Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío.
  • Al final de cada decena, decir la jaculatoria: Dulce Corazón de María, sé la Salvación del alma mía.

Inicio

Por la señal de la Santa Cruz, de nuestros enemigos, líbranos, Señor Dios nuestro. 

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, Amén.

Ánima Christi

Alma de Cristo, santifícame. Cuerpo de Cristo, sálvame. Sangre de Cristo, embriágame. Agua del costado de Cristo, lávame. Pasión de Cristo, confórtame. ¡Oh, buen Jesús!, óyeme. Dentro de tus llagas, escóndeme. No permitas que me aparte de Ti. Del maligno enemigo, defiéndeme. En la hora de mi muerte, llámame. Y mándame ir a Ti. Para que con tus santos te alabe. Por los siglos de los siglos. Amén.

Primera Súplica

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Jesús, dulce y humilde de Corazón, haced el mío, semejante al Vuestro.

Señor, Tú has dicho por tu propia y santa voz que todo lo que pidamos en tu santo nombre, nos lo concederás. En tu santo nombre, Señor, te pedimos: (Hacer la primera petición en silencio).

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. (Repetir 10 veces).

Dulce Corazón de María, sé la Salvación del alma mía.

Segunda Súplica

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Jesús, dulce y humilde de Corazón, haced el mío, semejante al Vuestro.

Señor, Tú has dicho por tu propia y santa voz que todo lo que pidamos en tu santo nombre, nos lo concederás. En tu santo nombre, Señor, te pedimos: (Hacer la segunda petición en silencio).

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. (Repetir 10 veces).

Dulce Corazón de María, sé la Salvación del alma mía.

Tercera Súplica

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Jesús, dulce y humilde de Corazón, haced el mío, semejante al Vuestro.

Señor, Tú has dicho por tu propia y santa voz que todo lo que pidamos en tu santo nombre, nos lo concederás. En tu santo nombre, Señor, te pedimos: (Hacer la tercera petición en silencio).

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. (Repetir 10 veces).

Dulce Corazón de María, sé la Salvación del alma mía.

Cuarta Súplica

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Jesús, dulce y humilde de Corazón, haced el mío, semejante al Vuestro.

Señor, Tú has dicho por tu propia y santa voz que todo lo que pidamos en tu santo nombre, nos lo concederás. En tu santo nombre, Señor, te pedimos: (Hacer la cuarta petición en silencio).

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. (Repetir 10 veces).

Dulce Corazón de María, sé la Salvación del alma mía.

Quinta Súplica

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.

Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal. Amén.

Jesús, dulce y humilde de Corazón, haced el mío, semejante al Vuestro.

Señor, Tú has dicho por tu propia y santa voz que todo lo que pidamos en tu santo nombre, nos lo concederás. En tu santo nombre, Señor, te pedimos: (Hacer la quinta petición en silencio).

Sagrado Corazón de Jesús, en vos confío. (Repetir 10 veces).

Dulce Corazón de María, sé la Salvación del alma mía.

Consagración Al Sagrado Corazón De Jesús

Me entrego y consagro al Sagrado Corazón de nuestro Señor Jesucristo, mi persona y mi vida, mis acciones, dolores y sufrimientos, para que no pueda hacer uso de ninguna parte de mi ser, si no es para honrar, amar y glorificar el Sagrado Corazón. Este es mi propósito inmutable, ser todo Suyo y hacer todas las cosas por amor a Él, al mismo tiempo que renuncio con todo mi corazón a todo lo que le desagrada. Por lo tanto, te considero, oh, Sagrado Corazón, el único objeto de mi amor, el guardián de mi vida, mi seguridad de salvación, el remedio de mi debilidad e inconstancia, la expiación de todas las fallas de mi vida y mi refugio seguro a la hora de la muerte.

Oh, Corazón de bondad, mi justificación delante de Dios Padre, que apartó de mí los trazos de Su justa ira. Oh, Corazón de Amor, pongo toda mi confianza en ti, porque temo evertir de mi propia maldad y fragilidad, pero espero todas las cosas de tu bondad y generosidad. Quítame todo lo que pueda desagradarte o resistir Tu santa voluntad; deja que Tu amor puro imprima Tu imagen tan profundamente en mi corazón, que nunca pueda olvidarte o separarme de Ti.

Haz que obtenga de tu bondad la gracia de tener mi nombre escrito en Tu corazón, porque en Ti deseo de poner toda mi felicidad y gloria, y vivir y morir en la servidumbre a Ti. Amén.

Santa Margarita María Alacoque

Oración Final

Corazón de Jesús: ¡Misericordia! Corazón agonizante: Ten piedad de los moribundos.

Que el Corazón de Jesús en el Santísimo Sacramento sea bendecido, adorado y alabado con agradecido afecto, en todo momento, en todos los tabernáculos del mundo, hasta el fin de los tiempos. Amén.

Señor, Tú has dicho por tu propia y santa voz que todo lo que pidamos en tu santo nombre, nos lo concederás. En tu santo nombre, Señor, te dejo todas estas peticiones. Despáchalas de acuerdo a Tu santísima voluntad. Amén.

(Se puede agregar un Padrenuestro y un Avemaría por una persona enferma).

Despedida

En el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

martes, 4 de octubre de 2022

Devocion De Los Treinta Dias Al Patriarca San Jose

Devoción De Los Treinta Días Al Patriarca San José

En Reverencia De Los Treinta Años Que Vivió Con Jesús Y María En La Tierra

Devocion De Los Treinta Dias A San Jose

Origen De La Devoción

La devoción al Patriarca San José está muy sobre las devociones a los Ángeles y Santos y entra en un orden superior, en el orden de la Trinidad de la tierra, como mediadora ante la Trinidad del Cielo.

Una de las devociones más expresivas de la veneración y confianza del pueblo cristiano en el poder y bondad de San José, es la llamada de los Treinta Días, en reverencia de los treinta años que vivió en la tierra en compañía de Jesús y la Virgen María. Tuvo su origen en los Estados Unidos de Norte América, donde ella ha alcanzado la más ferviente y universal popularidad; y de allí ha ido introduciéndose en las naciones de Europa.

Basta la lectura de la Oración para tenerla como muy cristiana y teológica, y como muy recomendable y eficaz para conmover ese poder y bondad del Santo Patriarca, y para alcanzar por su medio las gracias espirituales o temporales, las más difíciles y extraordinarias.

Las razones de esta afirmación son las siguientes:

a) La materia doctrinal de esa Oración es la más teológica y completa.

b) El fin general de ella, el más devoto y grato al Santo: honrar la memoria de los treinta años que vivió con Jesús y María en la tierra.

c) Los títulos que se invocan, poderosísimos para mover el corazón del Santo.

d) La forma ferviente en que está escrita, da fe vivísima de ternura sensible y de urgente e irresistible instancia; es el alma toda la que en todas sus frases pide y suplica, gime y llora, conmueve y triunfa de las resistencias del mismo Dios.

e) Y si a todo esto se añade la insistencia y perseverancia durante treinta días en tan larga y vehemente súplica del alma, no será temerario afirmar, según el dogma católico, que es una oración teológica y cristiana, eficaz e irresistible.

f) No hay en ella nada de superstición o revelación o infalibilidad o algo imposible o impropio. Por lo contrario, lo que se pide y se confía conseguir es sencillamente algo muy conveniente y necesario, aunque difícil y extraordinario; pero nada de milagros infalibles, y a plazos fijos, y por modos y prácticas supersticiosas. Todo está fundado en el dogma católico de la oración e intercesión de los Santos, y en la creencia y confianza del cristiano en el poder y bondad del Santo Patriarca. Es una Novena, pero de treinta días, muy a propósito para promover la devoción al Santo y la confianza en Él.

La práctica de esta devoción ha de ser muy sencilla. Récese la oración treinta días consecutivos; y será más eficaz rezarla ante la imagen o altar del Santo; pero cuando eso no sea posible, puede rezarse en la casa particular. Se recomienda mucho la comunión, al menos los miércoles de esos treinta días. Finalmente, se ruega la comunicación de las gracias obtenidas y propagar esta devoción.

Treinta Días De San José

Para obtener alguna gracia extraordinaria

¡Oh, amabilísimo Patriarca San José! Desde el abismo de mi pequeñez y miseria os contemplo con emoción y alegría de mi alma en vuestro trono del cielo, como gloria y gozo de los Bienaventurados, pero también como padre de los huérfanos en la tierra, consolador de los tristes, amparador de los desvalidos, auxiliador de los Ángeles y Santos ante el trono de Dios, de vuestro Jesús y de vuestra santa Esposa.

Por eso yo pobre, desvalido, triste y necesitado, a Vos dirijo hoy y siempre mis lágrimas y penas, mis ruegos y clamores del alma, mis arrepentimientos y mis esperanzas; y hoy especialmente os traigo ante vuestro altar y vuestra imagen una pena que consoléis, un mal que remediéis, una desgracia que impidáis, una necesidad que socorráis, una gracia que obtengáis para mí y para mis seres queridos.

Y para conmoveros y obligaros a oírme y conseguírmelo, os lo pediré y demandaré durante treinta días continuos, en reverencia a los treinta años que vivisteis en la tierra con Jesús y María, y os lo pediré, urgente y confiadamente, invocando todos los títulos que tenéis para compadeceros de mí, y todos los motivos que tengo para esperar que no dilataréis el oír mi petición y remediar mi necesidad; siendo tan cierta mi fe en vuestra bondad y poder, que al sentirla os sentiréis también obligado a obtener y darme más aún de lo que os pido y deseo.

  1. Os lo pido por la bondad divina que obligó al Verbo Eterno a encarnarse y nacer en la pobre naturaleza humana, como Hijo de Dios, Dios Hombre y Dios del hombre.
  2. Os lo suplico por vuestra ansiedad inmensa al sentiros obligado a abandonar a vuestra santa Esposa.
  3. Os lo ruego por vuestra resignación dolorosísima para buscar un establo y un pesebre para palacio y cuna de Dios nacido entre los hombres.
  4. Os imploro por la dolorosa y humillante Circuncisión de vuestro Jesús, y por el santo, glorioso y dulcísimo nombre que le impusisteis por orden del Eterno.
  5. Os lo demando por vuestro sobresalto al oír del Ángel, la muerte decretada contra vuestro Hijo Dios, por vuestra obedientísima huida a Egipto, por las penalidades y peligros del camino, por la pobreza extrema del destierro y por vuestras ansiedades al volver de Egipto a Nazaret.
  6. Os lo pido por vuestra aflicción dolorosísima de tres días, al perder a Vuestro Hijo, y por vuestra consolación suavísima al encontrarle en el templo, y por vuestra felicidad inefable de los treinta años que tuvisteis en Nazaret con Jesús y María sujetos a vuestra autoridad y providencia.
  7. Os lo ruego y espero por el heroico sacrificio, con que ofrecisteis la víctima de vuestro Jesús al Dios Eterno para la cruz y para la muerte por nuestros pecados y nuestra redención.
  8. Os lo demando por la dolorosa previsión que os hacía todos los días contemplar aquellas manos infantiles, taladradas después en la cruz por agudos clavos; aquella cabeza que se reclinaba dulcísimamente sobre vuestro pecho, coronada de espinas; aquel cuerpo divino que estrechabais contra vuestro corazón, desnudo, ensangrentado y extendido sobre los brazos de la Cruz, aquel último momento en que le veíais expirar y morir.
  9. Os lo pido por vuestro dulcísimo tránsito de esta vida en los brazos de Jesús y María y vuestra entrada en el Limbo de los Justos y al fin en el cielo.
  10. Os lo suplico por vuestro gozo y vuestra gloria, cuando contemplasteis la Resurrección de vuestro Jesús, su subida y entra en los cielos y su trono de Rey inmortal de los Siglos.
  11. Os lo demando por vuestra dicha inefable, cuando visteis salir del sepulcro a vuestra santísima esposa resucitada, y ser subida a los cielos por los Ángeles, y coronada por el Eterno, y entronizada en un solio junto al vuestro.
  12. Os lo pido y ruego y espero confiadamente por vuestros trabajos, penalidades y sacrificios en la tierra, y por vuestros triunfos y glorias y feliz bienaventuranza en el cielo con vuestro Hijo Jesús y vuestra esposa Santa María.

¡Oh, mi buen Patriarca San José! Yo, inspirado en las enseñanzas de la Iglesia Santa y de sus Doctores y Teólogos, y en el sentido universal del pueblo cristiano, siento en mí una fuerza misteriosa, que me alienta y obliga a pediros y suplicaros y esperar me obtengáis de Dios la grande y extraordinaria gracia que voy a poner ante vuestra imagen y ante vuestro trono de bondad y poder en el cielo.

(Aquí, levantando el corazón a lo alto, se le pedirá al Santo, con amorosa instancia, la gracia que se desea).

Obtenedme también para los míos y los que me han pedido ruegue por ellos, todo cuanto desean y le es conveniente.

San José rogad por nosotros: Para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Jesucristo.

ORACIÓN: Oh, Dios, que con inefable providencia te dignaste escoger al bienaventurado José por Esposo de tu Madre Santísima; concédenos que, pues le veneramos como protector en la tierra, merezcamos tenerle como intercesor en los cielos. Oh Dios, que vives y reinas en los siglos de los siglos. Amén.

Oración Final A San José

A vos recurrimos en nuestra tribulación, bienaventurado José; y después de haber implorado el auxilio de vuestra Santísima Esposa, solicitamos también confiadamente vuestro Patrocinio. Por el afecto que os unió a la Virgen Inmaculada, Madre de Dios; por el amor paternal que profesasteis al Niño Jesús, os suplicaos que volváis benigno los ojos a la herencia que Jesucristo conquistó con su Sangre, y que nos socorráis con vuestro poder en nuestras necesidades.

Proteged, prudentísimo Custodio de la Divina Familia, el linaje escogido de Jesucristo; preservadnos Padre amantísimo, de todo contagio, de error y corrupción, sednos propicio y asistidnos desde el Cielo, poderosísimo Protector nuestro, en el combate que al presente libramos contra el poder de las tinieblas. Y del mismo modo que, en otra ocasión, librasteis del peligro de la muerte al Niño Jesús, defended ahora a la Santa Iglesia de Dios, contra las asechanzas de sus enemigos y contra toda adversidad. Amparad a cada uno de nosotros con vuestro perpetuo patrocinio; a fin de que, siguiendo vuestros ejemplos, y sostenidos por vuestros auxilios, podamos vivir santamente, morir piadosamente y obtener la felicidad eterna del Cielo. Amén.

(Padrenuestro, Avemaría y Gloria).

miércoles, 11 de mayo de 2022

Metodo Para Oir Devotamente La Santa Misa

 Método Para Oír Devotamente La Santa Misa

Metodo Para Oir Devotamente La Santa Misa

Ofrecimiento

Eterno Padre, os ofrezco el sacrificio que de sí mismo hizo sobre la Cruz y ahora renueva en este altar vuestro Hijo Jesús, para adoraros y daros el honor que merecéis; para daros gracias por los innumerables beneficios recibidos; para aplacar vuestra justicia irritada por tantos pecados; para implorar gracia y misericordia en mi favor; por los afligidos y atribulados; por los pobres pecadores; por todo el mundo y por las benditas almas del purgatorio.

A La Confesión

Señor Dios mío Jesucristo, que al acercarse vuestra Pasión, quisisteis ser afligido por mí en el huerto de Getsemaní: concededme gracia para sufrir con santa resignación todas las penas y trabajos, a fin de que, padeciendo con Vos, tenga después el consuelo de ser participante de los méritos de vuestra Pasión Santísima.

A La Entrada (Introito)

¡Oh, pacientísimo Jesús mío, que quisisteis ser vendido y entregado por Judas, preso y atado por gente armada, y llevado a casa de Anás!: no permitáis que yo caiga en pecado alguno, sino que en todo haga vuestra santa voluntad.

Al Señor Ten Piedad (Kyrie Eléison)

¡Oh, Salvador mío, piadosísimo, que mirando con ojos de clemencia a Pedro, que os había negado por tres veces, le disteis amargas lágrimas de sincera piedad!: miradme también a mí con ojos piadosos, para que pueda llorar delante de Vos mis culpas, y merecer de vuestra piedad aquellas gracias que necesito para no volver jamás a negaros.

Al Gloria (Glória In Excélsis)

¡Oh, Criador mío, amabilísimo, a quien cantaron los Ángeles, publicando la paz en la tierra el día que nacisteis, comenzando ya a padecer por mí!: asistidme con vuestro amor, para que os ame y alabe por lo mucho que desde el pesebre hasta la cruz padecisteis por mí, y dadme la paz interior y exterior para estar siempre unido con Voz y con mis prójimos.

Al Primer "El Señor Esté Con Vosotros" (Dóminus Vovíscum)

¡Oh, resplandeciente luz del Eterno Padre, que iluminasteis a los Reyes Magos para que os adorasen, y quisisteis ser circuncidado para derramar por mí vuestra sangre!: iluminad mi alma para que os adore como a Dios, os ofrezca mirra de mortificación, incienso de oración y oro de perfecta caridad.

A La Epístola Y Gradual

¡Oh, Maestro sapientísimo, que instruisteis a los Apóstoles para que enseñasen a los hombres las verdades católicas, y, sin embargo, quisisteis ser llevado y acusado falsamente ante el tribunal de Pilato!: enseñadme a apartarme de las falsas doctrinas y a creer y poner en práctica las verdades que Vos me enseñáis por vuestros ministros.

Al Evangelio

¡Oh, Sabiduría infinita, que predicasteis a los hombres para apartarlos del pecado, y quisisteis ser llevado por mi amor desde la casa de Herodes a la de Pilato!: concededme que, haciéndome superior a las conspiraciones de los enemigos de mi alma, tome ocasión para conformarme más y más con vuestra divina voluntad.

Al Credo

¡Oh, amantísimo Redentor, que padecisteis tantas penas para instruirme en vuestra santa fe, y disteis tanta fortaleza a los Mártires!: dadme una fe viva para creer cuanto Vos enseñasteis, y manda creer vuestra santa Iglesia, y que yo viva y muera en esta misma santa fe.

Al Descubrir El Cáliz Y Al Ofertorio

¡Oh, inocentísimo Jesús, que quisisteis ser desnudado, azotado y coronado de espinas!: haced que yo me desnude de todos los afectos terrenos, poniendo en Vos todo mi amor, y me ofrezca con entera voluntad a sufrir todas las adversidades y trabajos a honra y gloria de Vuestra Divina Majestad.

Al Lavatorio

Señor mío Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que, declarado inocente por el presidente Pilato, no rehusasteis oír las furiosas voces de los judíos: concededme vuestra santa gracia para que yo pueda vivir con inocencia entre los enemigos de mi alma, y para que nunca sea perturbado por la mala voluntad de los hombres perversos.

Al Prefacio Y Santo (Sanctus)

¡Oh Rey de Israel, cuya triunfal entrada en Jerusalén fue festejada con cánticos de júbilo, y, sin embargo, quisisteis veros vilipendiado por el mismo pueblo y condenado por Pilato a morir en cruz!: haced que yo aborrezca todas las satisfacciones mundanas, que abrace los desprecios y que coloque mi gloria en llevar la cruz de la mortificación y penitencia de mis culpas.

Al Canon

¡Oh, Pastor fidelísimo de nuestras almas, que as amasteis hasta el extremo de dar por ellas la vida, padeciendo antes en vuestra pasión innumerables afrentas e injurias!: os suplico, Señor, que me deis gracia para sufrir por vuestro amor todas las calumnias y persecuciones, para que después de mi muerte pueda descansar en Vos y bendeciros por una eternidad.

A La Consagración

¡Oh suavísimo Jesús, que en la última Cena os disteis a los Apóstoles en cuerpo, alma y divinidad en el Santísimo Sacramento!: dad fin a mis culpas, y hacedme partícipe de la suavidad y dulzuras de ese pan celestial.

Al Levantar La Hostia

¡Señor mío y Dios mío!: yo adoro vuestro sagrado Cuerpo que, en el ara de la Cruz, fue inmolado para la redención de todo el mundo.

Al Levantar El Cáliz

¡Señor mío y Dios mío!: yo adoro vuestra preciosa Sangre, que, derramada en la Cruz, fue ofrecida al Eterno Padre para nuestra salvación.

Después De La Elevación De La Hostia Y El Cáliz

¡Señor Dios mío Jesucristo, que, clavado de pies y manos en la Cruz, rogasteis al Eterno Padre por todo el género humano, y con especialidad por los que acababan de crucificaros!: dadme una verdadera mansedumbre y paciencia para que ame a mis enemigos y haga bien a los que me aborrecen.

Al Todo Honor Y Gloria (Omnis Honor Et Glória)

¡Oh, Salvador mío, Jesucristo, que en la Cruz encomendasteis a Juan vuestra Santísima Madre, y pusisteis al discípulo amado bajo la ternura maternal de la Virgen!: yo me encomiendo a Vos, imitando aquella intimidad con que recomendasteis a los dos recíprocamente, para que merezca unirme a Vos por amor, y por la intercesión de ambos sea preservado de todo mal en los peligros y adversidades.

Al Líbranos Del Mal (Sed Libera Nos A Malo)

¡Oh, dulcísimo Jesús!: así como vuestra alma, unida a la Divinidad, descendió al limbo para dar libertad a las almas de los Santos Padres, os suplico que saquéis la mía del limbo de la culpa, librándola del infierno, para que, al salir de esta vida, pueda cuanto antes ir a cantar vuestras alabanzas junto con los Santos en la gloria.

Al Partir La Hostia

¡Oh, Sabiduría infinita, que habiendo resucitado os aparecisteis a los discípulos que iban a Emaús, y os disteis a conocer en el modo de partir el pan, dejándolos con grande admiración y consuelo!: os suplico, Señor, que os dignéis manifestarme cuanto pueda serme útil para mi salvación, a fin de que pueda disfrutar de los admirables frutos de vuestra Resurrección.

A La Paz (Pax Dómini)

¡Oh, gloriosísimo Jesús, que en vuestra Resurrección triunfante os aparecisteis a vuestros discípulos y les inculcasteis la paz y la unión!: concededme que mi alma resucite a la vida de la gracia para que siempre os ame y merezca subir con Vos a la Patria celestial.

Al Cordero De Dios (Agnus Dei)

Señor mío Jesucristo, ya que en vista de vuestra paciencia en los tormentos y muerte afrentosa, muchos golpeándose el pecho lloraron sus culpas y se convirtieron, os suplico que por vuestra Pasión y Muerte me otorguéis un sincero dolor de mis pecados y que nunca os ofenda.

A La Comunión Y Poscomunión

¡Oh, Jesús purísimo!: Vos, que por mi amor quisisteis ser puesto en un sepulcro nuevo de piedra, que a los tres días de enterrado resucitasteis y por espacio de cuarenta días os aparecisteis varias veces a vuestros Apóstoles, revistiéndolos a ellos y a sus sucesores del poder de perdonar pecados, concededme, Dios mío, que por una buena confesión, hecha a vuestros ministros resucite a la vida de la gracia, que sea purificado y se renueve mi corazón, y pueda, presentarme un día con la estola cándida entre vuestros elegidos en la patria celestial.

Al Último El Señor Esté Contigo (Dóminus Vobíscum)

¡Señor mío Jesucristo, que cuarenta días después de vuestra gloriosa Resurrección subisteis al cielo en presencia de vuestros discípulos!: concededme que mi alma tenga fastidio de todas las cosas terrenas y solamente aspire a las eternas, deseando a Vos, ¡oh, mi Señor!, como a fuente de toda dicha y como al santuario de todo descanso para el alma cristiana.

Al Dar El Sacerdote La Bendición

¡Jesús amorosísimo, que enviasteis el Espíritu Santo a vuestros discípulos cuando estaban arrebatados en altísima contemplación!: limpiad enteramente mi corazón, para que el mismo Espíritu divino, hallando agradable morada en mi alma, se digne adornarla y consolarla con sus divinos dones y gracias.

Al Evangelio De San Juan

¡Oh, Jesús, que por medio de los Apóstoles notificasteis a las naciones los misterios de vuestra divinidad y humanidad, cuya presentación acaba de realizarse en el santo sacrificio de la Misa!: con el más profundo rendimiento, os suplico, Señor mío, tengáis a bien llevarme a la gloria, en donde, viéndoos cara a cara, os alabe eternamente.